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La Comisión Europea lanza una consulta pública sobre sobre la hora de verano

La Comisión Europea ha lanzado una consulta pública sobre los cambios de horario que se producen actualmente dos veces al año para tener en cuenta la evolución de la luz diurna y aprovechar su disponibilidad en un determinado periodo. (Directiva de la UE sobre la hora de verano).

Se invita a los ciudadanos europeos y a las partes interesadas a que compartan sus puntos de vista al respecto rellenando un cuestionario en línea (disponible en todos los idiomas oficiales de la UE) antes del 16 de agosto.

A raíz de una serie de peticiones de los ciudadanos, del Parlamento Europeo (en febrero de 2018 el Parlamento Europeo voto una resolución donde pedía que se llevara a cabo este análisis) y de determinados Estados miembros de la UE, la Comisión ha decidido someter a estudio el funcionamiento de las actuales disposiciones sobre la hora de verano y determinar si deben modificarse o no.

 

Más información y enlace a la consulta

https://ec.europa.eu/info/consultations/2018-summertime-arrangements_es

 

¿En qué consiste la hora de verano de la UE?

En la UE, las disposiciones sobre la hora de verano contemplan el cambio de hora dos veces al año para tener en cuenta la evolución de la luz diurna y aprovechar su disponibilidad en un determinado periodo.

La mayoría de los Estados miembros de la UE tienen una larga tradición de hora de verano, que puede remontarse a la crisis del petróleo de la década de 1970, o incluso a la Primera o la Segunda Guerra Mundial. En su momento, las disposiciones sobre la hora de verano perseguían primordialmente el ahorro de energía. Sin embargo, también cabían otros objetivos como la seguridad vial, el aumento de las oportunidades de ocio derivadas de la prolongación de las jornadas o, simplemente, la adaptación a las prácticas de los países vecinos o de los principales socios comerciales.

Las disposiciones sobre la hora de verano en la UE, que existen desde la década de 1980, se rigen en la actualidad por la Directiva 2000/84/CE. Conforme a la Directiva, los Estados miembros están obligados a cambiar a la hora el último domingo de marzo y a volver al horario de invierno el último domingo de octubre. La legislación de la UE en la materia tenía por objeto unificar unos horarios de verano nacionales divergentes y garantizar con ello un enfoque armonizado del cambio de hora dentro del mercado único.

 

¿Son adecuadas las disposiciones actuales sobre la hora de verano en la UE?

A lo largo de los años se han realizado diversos estudios para evaluar la hora de verano. Las pruebas disponibles permiten concluir lo siguiente:

Mercado interior – Por el momento, los datos con que se cuenta solo respaldan una conclusión: permitir cambios horarios descoordinados entre los Estados miembros iría en detrimento del mercado interior, como consecuencia del aumento de costes en el comercio transfronterizo, los inconvenientes para el transporte, las comunicaciones y los desplazamientos y la menor productividad en el mercado interior de bienes y servicios.

Energía – Los estudios indican que el efecto global de ahorro de energía que se deriva de la hora de verano es marginal, a pesar de haber sido una de las principales justificaciones para su adopción. Los resultados también tienden a variar en función de factores como la localización geográfica.

Salud – Se considera que la hora de verano genera efectos positivos vinculados el incremento de las actividades de ocio al aire libre. Sin embargo, los estudios cronobiológicos parecen indicar que su impacto en lo biorritmos humanos podría ser más importante de lo que se suponía. Los datos sobre los efectos globales en la salud (esto es, el saldo entre las repercusiones positivas y negativas) no son concluyentes.

Seguridad vial – Los datos son poco concluyentes con respecto a la relación entre la hora de verano y los accidentes de tráfico. En principio, la privación de sueño que conlleva el adelanto de la hora en primavera podría incrementar el riesgo de accidentes. Por otra parte, se considera que el aumento de las horas de luz vespertina durante el verano tendría un efecto positivo en la seguridad vial. No obstante, y a diferencia de lo que ocurre con otros factores, suele ser difícil determinar el efecto directo de la hora de verano en los índices de accidentes.

Agricultura – La utilización de nuevos equipos, sistemas de iluminación artificial y tecnologías de automatización parece haber disipado la mayoría de los recelos que suscitaban la perturbación de los biorritmos animales y los cambios en las rutinas de ordeño como consecuencia del cambio de hora. Una hora extra de luz durante el verano también puede ser una ventaja, ya que permite ampliar la jornada laboral para actividades de exterior, en tareas de labranza o recolección.

La Comisión recibe periódicamente observaciones de los ciudadanos sobre la hora de verano, que a menudo guardan relación con lo que se percibe como impactos negativos para la salud (como privación del sueño y consecuencias adversas de otro tipo). Sin embargo, en otros casos se pide el mantenimiento del sistema actual, que se considera como positivo.

 

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