La Vijanera es el único Bien de Interés Cultural asociado a una localidad concreta en Cantabria y por lo tanto, se rige por unas reglas concretas para mantener su esencia.
El primer domingo de enero es uno de los días más emotivos para los vecinos de Silió y aunque pasen los años, la conexión con quienes nos precedieron está presente durante todo el rito.
Aunque los más jóvenes comenzarán tocar los campanos a las 6 de la mañana los actos principales empiezan sobre las 11:30 por lo que se recomienda llegar al pueblo antes de las 10 horas.
La carretera se cortará en el momento en el que no puedan acceder más vehículos o sea necesario por estar recorriendo la comitiva el acceso principal a partir de las 12 de la mañana. Pese a que las partes más «mediáticas» concluyen sobre las 14:30, recomendamos a los amantes de las tradiciones aguantar hasta entrada la noche. Además de poder compartir momentos con los vijaneros «supervivientes» habrá música de Cantabria por las distintas partes y negocios del pueblo.
Con origen en las tradiciones romanas, en este espectáculo participan multitud de vecinos ataviados con distintas máscaras, pieles y coloridas indumentarias. Así, recrean una representación al aire libre en el papel de distintos personajes como “La Pepa”, “La Madama” o “Los Viejos”. Todos ellos tienen una simbología y en su recorrido por el pueblo hacen distintas paradas para animar a la comitiva que los sigue.
La Vijanera
La fiesta, que ha comenzado con el sonido de los campanos por todas las calles del pueblo antes de la salida del sol, ha continuado en el centro, en el que todos los vijaneros se han dirigido hasta el parque de la Colina para a continuación, en la plaza de la iglesia, proceder a la simbólica captura del oso. La comitiva, con todos los personajes de la Vijanera, ha venido realizando distintas paradas hacia los límites del pueblo, a los que denominan la raya.
El acto ha contado con la participación de los zarramacos y el Danzarín Negro con un baile prolongado y las coplas en la campa, junto a las escuelas, con canciones satíricas en referencia al año que se ha acabado. También se representa ‘el parto de la preñá’, que simboliza el nacimiento del nuevo año. En la plaza de la Reguera tiene lugar la muerte del oso y la fiesta continúa por todas las casas, calles y establecimientos del pueblo.





