El alcalde de León, José Antonio Diez, asiste a la bendición de mascotas con motivo de la festividad de San Antón en los exteriores de la iglesia de San Marcelo tras finalizar la misa de las 13:00 horas.

Fotografía: Martínezld
Este domingo se ha celebrado en la Ciudad de León la fiesta de San Antón, patrón de los animales, con una misa celebrada en la Iglesia de San Marcelo.

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La Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio, antes del inicio de la misa de la una de la tarde, ha dado las vueltas a la iglesia con la imagen del Santo y, tras dicha misa, participó en la bendición de mascotas en la que cooperan las Protectoras de Animales y Plantas, acompañados de nuevo por los Refranes tradicionales y el Canto del Ramo.

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Tras la eucaristía se ha celebrado la tradicional bendición de animales que ha congregado a multitud de personas y a la que ha acudido el alcalde de León, José Antonio Diez, y otros miembros de la corporación municipal. Acto al que han acudido decenas de personas con sus animales.
Quien era San Antón

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Antonio Abad nació en el pueblo de Comas, cerca de Heracleópolis Magna, en el Bajo Egipto. Se cuenta que alrededor de los veinte años de edad vendió todas sus posesiones, entregó el dinero a los pobres y se retiró a vivir a una comunidad local haciendo vida ascética, durmiendo en una cueva sepulcral.

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Luego pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a encaminar su vida espiritual en el desierto. Más tarde se fue internando mucho más en él, para vivir en absoluta soledad.
Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima. Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla.
Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio fueron llevadas a la provincia francesa del Delfinado, a una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de Saint-Antoine-en-Viennois. Fue entonces cuando se estableció la celebración de su fiesta el 17 de enero.

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La tradición narra varios episodios extraordinarios relacionados con animales. En una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. El santo curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió. Con el tiempo, asociada la imagen del cerdo con lo impuro, se popularizó representar a San Antonio Abad dominando la impureza, colocando un cerdo domado a sus pies.





