Versión clásica

La pieza del mes de marzo en el Museo de Historia de la Automoción muestra un Mercury Monterey de los años 50 de la colección de Antonio Garrido

La presentación de esta pieza se vincula, además, con la exposición del museo, recientemente inaugurada ‘Mujeres y Automoción’, que rinde homenaje al protagonismo femenino en la historia del motor.

20260309-Pieza-mes-MHASEl Museo de Historia de la Automoción de Salamanca (MHAS) presenta como pieza del mes de marzo el Mercury Monterey de 1956, perteneciente a la colección Antonio Garrido. Este automóvil representa la brillante combinación de la marca estadounidense, belleza en una silueta discreta, frescura y desenfado en sus tonos y un rendimiento excepcional. Se trata de un modelo armonioso que mezcla glamour y dinamismo en cuatro versiones diferentes (4 puertas sport sedan, 4 puertas phaeton, Hartop Coupe, Station Wagon para 8 pasajeros), todas con un diseño renovado y sofisticado característico de la Norteamérica de los años cincuenta.

Desde la parrilla rediseñada del parachoques delantero, hasta la suave forma aerodinámica de su parte trasera, el Mercury Monterey destaca por sus líneas fluidas y su perfil bajo. Con una altura inferior a un metro y medio desde la carretera hasta el techo, su silueta moderna, elegante y aerodinámica refleja el espíritu de una época marcada por el optimismo y la innovación en el diseño automovilístico. Su dinamismo se completaba con el nuevo motor comercializado como V-8 SAFETY-SURGE (Seguridad e Impulso), capaz de responder exactamente a lo que deseaba el conductor; proporcionando un flujo de potencia suave y constante para la conducción a velocidad de crucero y aceleraciones rápidas para despegar, subir pendientes o adelantar con seguridad.

En el contexto social de los años 50 en Estados Unidos, el Mercury Monterey llegó a representar prosperidad y estabilidad familiar, valores estrechamente vinculados al rol femenino de la época. En la publicidad y en los catálogos comerciales, así como en portadas protagonizadas por famosas pin-up, el automóvil aparecía asociado a la mujer como ama de casa y eje del hogar, combinando elegancia, funcionalidad y seguridad.

De este modo, el Monterey simbolizó, simultáneamente, el ideal doméstico tradicional y los primeros indicios de una mayor independencia femenina, una perspectiva que dialoga con el relato de la exposición del museo, dedicada a reconocer a las mujeres que, desde los inicios del automóvil, no fueron meras espectadoras, sino protagonistas en la evolución del mundo del motor.

La presentación de esta pieza se vincula, además, con la exposición del museo, recientemente inaugurada ‘Mujeres y Automoción’, que rinde homenaje al protagonismo femenino en la historia del motor, desde los orígenes del automóvil hasta la actualidad.

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