Desde este diario hemos intentado dar a conocer esas y otras Urracas que tuvieron una estrecha relación con la cúpula del poder, cuando el Reino de León era el más importante de la Península.

Fotografía: Martínezld
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Habitualmente, cuando se trae a la memoria el nombre de Urraca, en León, la mayoría de la gente (hablamos de los no iniciados en esto de la historia del Reino) suele pensar, de inmediato en “Doña Urraca”, sin ni siquiera dejar claro a quién se refiere. De ahí la confusión entre Urraca Fernández (la que debe llevar este apelativo de Doña, por haber sido, quizá, la Dómina más importante del Infantado leonés) y Urraca Alfónsez, la primera reina que ejerció el poder sin la intermediación de un hombre… algo que, sin embargo, le trajo bastantes quebraderos de cabeza; a todo ello supo enfrentarse nuestra reina y todo pudo soportarlo y vencerlo. Seguiremos insistiendo en ello…

Fotografía: Martínezld
Hasta tal punto la confusión persiste, que la reina Urraca I de León no tiene una calle a ella dedicada (sí la tiene, por el contrario, su sobrina Doña Urraca), en la ciudad en la que ejerció el poder real. Y, en ese sentido, no podemos dejar de señalar también la metedura de pata del “gobiernín” autonómico que ha sumado los dos apelativos “Doña Urraca I de León” para dar nombre a una estación de autobuses que tiene más carteles propagandísticos que autobuses caben en sus dársenas. Un intento orwelliano más que, para su mortificación, lo único que genera es burla y rechazo…; pero allá ellos y con su pan amargo se lo coman.
Desde este diario, especializado, más bien, en turismo y viajes, pero que no se resiste a dejar morir a la tierra que le vio nacer ni acepta no contribuir con sus reflexiones históricas a seguir reivindicando nuestra verdadera historia, hemos intentado dar a conocer esas y otras Urracas que tuvieron una estrecha relación con la cúpula del poder, cuando el Reino de León era el más importante de la Península. Y nos salieron, nada menos que doce.
Y ese título de “Doce Urracas de León” ha sido el título de un libro que ha sido definido como un tuit (tweet) histórico dedicado, especialmente, a los más jóvenes de entre nosotros para que entren, sin intermediarios interesados, en el conocimiento del Reino.
Pues bien; de esas Urracas de León, extractamos hoy las dos últimas, por una serie de circunstancias que el lector apreciará de inmediato.

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Urraca Alfónsez de León
(c. 1197 —m.1244/1258)
En la relación de hijos extramatrimoniales de nuestro Alfonso IX, encontramos una Urraca Alfónsez, que le aportó Inés Íñiguez de Mendoza, hija de Íñigo López de Mendoza, señor de Llodio, y su esposa, María García. El rey de León tuvo con ella un trato de dos años, periodo que se sitúa entre la anulación de su matrimonio con Teresa de Portugal y el enlace con Berenguela de Castilla.
Como se sabe, el hecho de ser hijo natural o incluso bastardo no impedía que este llegara a ocupar altos puestos de responsabilidad o, como fue el caso, se le buscara un matrimonio con alguien importante; así, Urraca Alfónsez o Adefónsiz fue casada con Lope Díaz II de Haro, señor de Vizcaya a quien, no solamente dio 9 hijos, que ocuparon cargos importantes, sino que le puso en situación de gran influencia en la corte leonesa y posteriormente en la propia de Fernando III, del que ella era, naturalmente, medio hermana.
No conocemos con exactitud la fecha de su fallecimiento que se sitúa entre 1244 y 1258.
Urraca Alfónsez de León
(m. después de 1280)
Aunque, a primera vista, pudiera parecer un error, no lo es; no estamos ante la misma persona antes comentada.
En este caso, se trata de otra hija natural, o de ganancia, como también se les calificaba en la época. Su madre fue Teresa Gil de Soverosa, una dama portuguesa, hija de Gil Vázquez de Soverosa (importante familia) y María Aires de Fornelos; de hecho, fue la relación más larga que mantuvo Alfonso IX (de 1218 hasta la muerte del rey en 1230). Desconocemos la razón, pero, de entre sus cuatro hijos, optaron por llamar Urraca a la menor de ellos, nombre que coincidía, como hemos visto con otra de las hijas de Alfonso.
Como ocurría habitualmente en la época, casó sucesivamente con dos grandes señores, Romeo García de Aragón, señor de Tormos y otros lugares, y Pedro Núñez de Guzmán, hijo de Guillén Pérez de Guzmán y María González Girón; para algunos, este Guzmán sería antepasado de nuestro Guzmán el Bueno.
Se desconoce la fecha exacta de su muerte, pero hay argumentos para afirmar que ocurriría después de 1280, pues es en ese año cuando aparecen referencias de Urraca en un documento. De igual manera no se conoce el lugar donde fue sepultada.





