El Acto de “El Encuentro” que pone fin a la Semana Santa de León está declarado de Interés Turístico Local. La Hermandad, encarga en el año 1958 al escultor Víctor de los Ríos, la elaboración de un paso que conmemore el momento de la Resurrección.
La Semana Santa de León, no estaría completa sin esta procesión y sin su acto principal, posiblemente el momento más importante de toda esta Semana de Pasión. Si durante toda la semana, acompañamos a Jesucristo en su pasión y muerte, no podíamos dejar de hacerlo en su Resurrección.
Organizada por la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero esta procesión sale a las 8,45 de la Iglesia Parroquial de su mismo nombre.

Fotografía: Javi Cueto
El Paso de la Resurrección sale de la iglesia parroquial para recorrer las calles de Víctor de los Ríos, Obispo Almarcha, Daoiz y Velarde, Puerta Sol, Santa Cruz, Plaza Mayor, Plegaria, Platerías, Cardiles, Varillas, Ancha, Sierra Pambley, Plaza de Regla.
El Paso de Las Tres Marías sale igualmente de la Iglesia Parroquial de Jesús Divino Obrero, para recorrer Víctor de los Ríos, Obispo Almarcha, José María Fernández, San Pedro, Plaza Puerta Obispo, Plaza de Regla.
A las 10 de la mañana se celebra, frente al pórtico de la Catedral, «El Encuentro» (declarado de Interés Turístico Local) y, a continuación, solemne Misa Estacional, oficiada por el Sr. Obispo de la Diócesis en la Santa Iglesia Catedral.

Fotografía: Javi Cueto
A las 12:00 horas aproximadamente tiene lugar la procesión conjunta con el siguiente recorrido: Plaza de Regla, Ancha, Cervantes, Plaza Torres de Omaña, Fernando González Regueral, Plaza de San Isidoro (canto de la Salve por parte de las Hermanas Mayores Siervas de la Caridad), Cid, Ancha, Varillas, Cardiles, Platerías, Plegaria, Plaza Mayor, Santa Cruz, Puerta Sol, Daoiz y Velarde, Obispo Almarcha, Víctor de los Ríos e Iglesia de Jesús Divino Obrero

Fotografía: Javi Cueto
La talla titular que procesional hoy fue encargado en el año 1958 al escultor Víctor de los Ríos. Está formado por las imágenes de Cristo Resucitado, el ángel y tres romanos de talla completa y policromadas. La escena es de una gran dificultad, ya que tiene que plasmar distintos planos estructurales: el terrestre, el angelical y el celestial. La imagen de Cristo Resucitado, con una expresión de tremenda paz, tiene una altura aproximada de un 1,85 metros, lo que unido al sepulcro y a la altura del trono da en total una altura próxima a los seis metros, uno de los más elevados de toda la Semana Santa de León, y con una longitud de siete metros.
El acto de El Encuentro, tiene su propia simbología. Una vez que los dos pasos, La Virgen María y El Cristo Resucitado, están uno frente al otro, comienza el tradicional Pregón de la Resurrección. Mientras, un hermano, procede al cambio del manto negro de la Virgen, señal del luto, por otro blanco en señal de alegría. Así mismo, se cambia la diadema de la Virgen por una corona de Gloria, sustituyendo también, el pañuelo de su mano derecha por un cetro. Estos cambios simbolizan por una parte el transito del dolor por la muerte del hijo a la alegría por su presencia resucitado y la coronación de la Madre como Reina de los Cielos.
Una vez terminado el pregón, con las palabras, ya tradicionales, “Cristo ha Resucitado. Felices Pascuas”, se produce un toque de corneta, para a continuación, la Banda de la Hermandad, interpretar el Himno de la Alegría y la Marcha Real. En ese momento, las palomas ,símbolo de paz y alegría , salen del interior del sepulcro y de diferentes puntos de la plaza, inundando con su vuelo la misma, en este momento todos los hermanos, participantes en el acto, proceden a descubrirse, quitando los capirotes o capillos, como final de la pasión y la victoria de Jesucristo sobre la muerte.
Un imprescindible de la Semana Santa Leonesa.





