Versión clásica

Z Live 2026 cierra en Zamora con Soziedad Alkoholika, Epica y una jornada final de alto nivel

La tercera jornada del Z Live 2026 combinó death metal, metal progresivo, hardcore/thrash, metal sinfónico y épica festiva en un cierre marcado por la conexión arrolladora de Soziedad Alkoholika y el gran espectáculo de Epica.

Z Live 2026

Fotografía: Juanje de la Iglesia

El Z Live 2026 bajó el telón en IFEZA con una tercera jornada muy variada, de esas que obligan al público a cambiar el chip varias veces a lo largo de la tarde y la noche. El sábado reunió propuestas extremas, progresivas, combativas, sinfónicas y festivas en una programación que funcionó como resumen perfecto de la amplitud estilística que ha ido consolidando el festival zamorano en los últimos años.

La última jornada arrancó con Latzen, Romanthica y Dominum como primeras bazas del día, antes de que el cartel entrara en su tramo más intenso con Krisiun, TesseracT, Soziedad Alkoholika, Epica y Brothers of Metal. Después, Lépoka quedaba como cierre de madrugada para quienes todavía conservaban fuerzas tras tres días de festival. Una jornada larga, sí, pero también una de las más completas de esta edición.

Z Live 2026

Fotografía: Juanje de la Iglesia

Krisiun, brutalidad sin contemplaciones

La tarde empezó a ponerse seria con Krisiun. Los brasileños son una garantía para quien busque death metal directo, físico y sin demasiadas concesiones, y en Zamora confirmaron esa condición con un concierto potentísimo. Su propuesta no necesita artificios. Velocidad, pegada, riffs densos y una manera de tocar que no deja respirar al público.

Lo mejor fue que esa brutalidad llegó con un sonido a la altura. En un estilo donde cualquier mezcla embarrada puede convertir la descarga en una masa difícil de distinguir, Krisiun sonaron con fuerza y definición. La batería empujó con una presión constante, las guitarras mantuvieron el filo necesario y la banda transmitió esa sensación de veteranía extrema que solo se consigue después de muchos años defendiendo el mismo lenguaje.

Fue una actuación intensa, compacta y muy bien situada dentro de la jornada. Krisiun no salieron a agradar a todo el mundo, sino a hacer exactamente lo que se espera de ellos, death metal brutal, ejecutado con precisión y con una potencia que levantó definitivamente la tarde.

Z Live 2026

Fotografía: Juanje de la Iglesia

TesseracT, precisión para otros paladares

El cambio de registro con TesseracT fue enorme. Del golpe frontal de Krisiun se pasó a una propuesta mucho más técnica, atmosférica y progresiva, con una forma de construir las canciones que exige otra disposición por parte del público. No son una banda para todos los gustos, y quizá ahí reside también parte de su interés dentro de un cartel tan diverso.

En cualquier caso, TesseracT sonaron bien y ofrecieron un concierto muy trabajado. Su metal progresivo moderno se mueve entre la precisión rítmica, los ambientes envolventes y una ejecución instrumental que no deja demasiado margen al error. Para quien conecte con ese universo, la actuación tuvo argumentos de sobra.

El público respondió de forma positiva, especialmente el sector más afín a ese tipo de metal más cerebral y menos inmediato. Puede que no fueran el concierto más visceral del sábado, pero sí aportaron una textura distinta y necesaria, demostrando que el Z Live puede abrir espacio a propuestas que se alejan del patrón más clásico del festival sin perder solidez.

Z Live 2026

Fotografía: Juanje de la Iglesia

Soziedad Alkoholika convierten Zamora en una descarga colectiva

El gran momento de la jornada llegó con Soziedad Alkoholika. La banda vitoriana firmó uno de esos conciertos en los que no hace falta explicar demasiado la conexión entre escenario y público, se veía, se escuchaba y se sentía. Desde los primeros compases quedó claro que había muchas ganas de S.A., y el grupo respondió con un repaso de clásicos que encendió el recinto. Lo de Soziedad Alkoholika en directo sigue teniendo una fuerza muy particular. Sus canciones funcionan como un lenguaje común para un público que las vive con una intensidad especial. En Zamora, esa conexión fue arrolladora.

La banda sonó compacta, agresiva y perfectamente engrasada. Cada tema parecía empujar un poco más al público, que respondió con una entrega absoluta. Hubo pogos, brazos en alto, estribillos coreados y esa sensación de comunión que pocas bandas estatales consiguen generar con tanta naturalidad. Aunque el cartel del sábado tenía nombres internacionales de peso, S.A. jugaban con una ventaja difícil de igualar, canciones que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones de metaleros y punkarras.

Fue, para muchos, el concierto más intenso del día. Y no solo por afinidad estilística. Soziedad Alkoholika demostraron que siguen siendo una maquinaria de directo tremendamente fiable, capaz de sonar actual sin renunciar a su identidad y de convertir un festival grande en algo parecido a una sala gigante con el público apretando desde abajo.

Z Live 2026

Fotografía: Juanje de la Iglesia

Epica asume el papel de cabeza de cartel con autoridad

Tras la descarga de Soziedad Alkoholika, el festival cambiaba de dimensión con Epica. La banda neerlandesa llegaba como uno de los grandes nombres del sábado y respondió con un concierto de enorme empaque visual y sonoro. Lo suyo fue otra forma de entender la contundencia, más sinfónica, más teatral, más grandilocuente, pero igualmente efectiva cuando todo encaja.

Y en Zamora encajó. Epica sonaron muy bien, con una mezcla clara que permitió apreciar tanto el peso de las guitarras como la parte orquestal y coral de su propuesta. En una banda así, el equilibrio es fundamental. Si la base metálica tapa los arreglos, se pierde profundidad y si lo sinfónico se impone demasiado, se diluye la pegada. Esta vez, el balance funcionó.

Mención aparte merece Simone Simons. Su voz fue uno de los grandes argumentos del concierto, no solo por esa mezcla de dulzura, potencia o técnica, sino por la facilidad con la que sostuvo el peso emocional de la actuación. En directo impresiona comprobar cómo puede moverse entre registros con tanta seguridad sin perder presencia escénica. Epica tienen una maquinaria muy rodada, pero buena parte de su magnetismo sigue pasando por ella.

La puesta en escena acompañó en todo momento, con una producción cuidada y una sensación de espectáculo grande, de cabeza de cartel real. Después de una jornada tan diversa, Epica lograron imponer su propio clima y llevar al público a otro terreno sin que el cambio resultara forzado. Fue uno de los conciertos más completos del sábado y una confirmación de que la banda tiene entidad de sobra para ocupar una posición principal en un festival de este tamaño.

Z Live 2026

Fotografía: Juanje de la Iglesia

Brothers of Metal, épica, teatro y diversión para el tramo final

Ya con la noche muy avanzada, Brothers of Metal pusieron el punto más festivo y teatral de la jornada. Su propuesta juega abiertamente con la épica, la mitología y el exceso escénico, y precisamente por eso funciona tan bien cuando el público entra en el juego. A esas horas, después de una sucesión de conciertos tan intensa, hacía falta algo que levantara el ánimo sin exigir demasiadas explicaciones.

La banda ofreció una actuación muy entretenida, con una puesta en escena vistosa y una actitud pensada para convertir el concierto en celebración. Brothers of Metal no buscan la sutileza, sino el impacto inmediato. Coros grandes, melodías heroicas, poses de manual y una teatralidad que, lejos de ser un problema, forma parte esencial de su encanto.

En ese terreno estuvieron genial. Sonaron bien, se movieron con soltura y consiguieron que el tramo final del sábado no cayera en el mero ejercicio de resistencia. Su concierto funcionó como cierre festivo antes de la última descarga de madrugada, una forma de recordar que el metal también puede ser juego, celebración y puro entretenimiento cuando se hace con convicción.

Z Live 2026

Fotografía: Juanje de la Iglesia

Un cierre a la altura de una edición muy completa

La tercera jornada del Z Live 2026 dejó una imagen de festival consolidado, capaz de combinar propuestas muy distintas sin que el conjunto se resienta. Krisiun aportaron brutalidad extrema y sonido poderoso. TesseracT ofrecieron precisión y modernidad progresiva. Soziedad Alkoholika firmaron la gran comunión popular del día. Epica elevaron el listón visual y vocal de la noche. Y Brothers of Metal remataron con una descarga festiva que encajó muy bien a última hora.

Si el viernes había destacado por la fortaleza del heavy clásico y la enorme respuesta ante Saxon y Su Ta Gar, el sábado amplió todavía más el mapa. Fue una jornada menos lineal, más contrastada y con varios cambios de temperatura, pero también muy rica en matices. Para quienes buscan contundencia, hubo Krisiun y S.A. Para quienes prefieren técnica y atmósfera, TesseracT. Para quienes esperan espectáculo de gran formato, Epica. Para quienes querían terminar con una sonrisa y los brazos en alto, Brothers of Metal.

El Z Live cerró así su edición de 2026 con una jornada final potente, diversa y bien resuelta. Y aunque Epica ofrecieron el gran espectáculo de la noche, la descarga más visceral volvió a llegar desde una banda estatal, Soziedad Alkoholika, que con un repertorio lleno de clásicos y una conexión extraordinaria con el público acabaron convirtiéndose en el gran nombre emocional del último día.

Más información: https://zliverock.com/