La declaración BIC de este inmueble supone el máximo nivel de protección que contempla la Ley de Patrimonio Histórico Español 16/1985. El Puente de Cruzul, proyectado por el ingeniero francés Lemaur en el siglo XVIII por orden de Carlos III, fue una infraestructura fundamental de la antigua carretera N-VI, que comunicaba A Coruña con Madrid.
El Consejo de Ministros, a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha aprobado esta mañana la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Monumento, del Puente de Cruzul ubicado en en el municipio de Becerreá (Lugo). El Ministerio de Cultura inició en noviembre de 2025 el trámite del expediente para esta declaración, que supone la aplicación de esta categoría de protección, la máxima que establece la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español.
El Puente de Cruzul, proyectado por el ingeniero francés Lemaur en el siglo XVIII por orden de Carlos III, tenía como objetivo unir Madrid con Lugo, A Coruña y Ferrol dentro de la red del Camino Real.
Situado en el kilómetro 465 de la antigua carretera N-VI, salva el cauce del río Cruzul (también denominado Narón), afluente del río Navia, y fue una infraestructura fundamental de esta vía que unía Lugo con la meseta.
Es el único puente neoclásico de la provincia de Lugo y cuenta con tres arcos de medio punto de 12 metros de diámetro, una altura total de 29,20 metros y una longitud de 93 metros. Se utilizó hasta finales de los años 60 del siglo XX, cuando se desvió la carretera nacional y se construyó un nuevo puente, por lo que actualmente solo lo frecuenta el tráfico local.
Protagonista de la historia
Esta infraestructura fue testigo de varios episodios durante la guerra de la independencia española (1808-1814). Entre ellos, destaca el momento en el que los guerrilleros gallegos se apoderaron de más de mil fusiles que los soldados franceses habían escondido junto al puente, o cuando las tropas de Napoleón, a las órdenes del mariscal Soult, persiguieron a las británicas de John Moore en su huida hacia el puerto de A Coruña.
Sobre esta última batalla se realiza una recreación histórica cada año, en la que se representa la retirada del ejército británico ante el francés y el papel que jugaron los vecinos con su resistencia ante los invasores.





