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El Museo Patio Herreriano inaugura su temporada con una revisión de la obra de Moisès Villèlia y un diálogo entre Gustavo Torner y Daniel Canogar

La exposición ‘La promesa de Villèlia’, que puede verse en las Salas 6 y 7, recupera la obra del escultor catalán, una de las grandes figuras del siglo XX. La Sala 0 acoge una nueva serie dedicada a los Fondos Permanentes de la Asociación Colección Arte Contemporáneo, titulada ‘Una escena’, rinde homenaje a Gustavo Torner estableciendo un diálogo con Daniel Canogar.

 Museo Patio Herreriano El Museo Patio Herreriano inicia su programación expositiva anual este sábado, 31 de enero, con dos propuestas que refuerzan su compromiso con la investigación y la relectura de los fondos de la Asociación Colección Arte Contemporáneo (ACAC), y que hoy ha presentado la concejala de Educación y Cultura, Irene Carvajal, junto al director del Museo, Jabier Hontoria, y el artista y comisario de una de ellas, Nahum Villèlia.

Así, en las Salas 6 y 7, el museo presenta ‘La promesa de Villèlia’, una monográfica dedicada al escultor Moisès Villèlia, mientras que la Sala 0 inaugura un nuevo montaje de la serie ‘Una escena’, centrada en el diálogo entre dos artistas referentes fundamentales del arte español contemporáneo.

La exposición ‘La promesa de Villèlia’ constituye la primera muestra institucional individual de escala relevante dedicada al artista en casi tres décadas. La muestra que podrá visitarse entre el 31 de enero al 7 de junio de 2026, cuyo título surge de un texto escrito por el artista Ferrant meses antes de morir, en el que alababa la obra del joven Villèlia, es la primera exposición institucional del artista desde la que realizó el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) el año 1998, un periodo en el que el contexto artístico ha experimentado notables transformaciones.

En este tiempo, la figura de Villèlia ha recobrado mucho interés, considerando su trayectoria como una de las más singulares e influyentes de la segunda mitad del siglo pasado, especialmente entre artistas de generaciones más jóvenes, que encuentran en su trabajo experimental un antecedente fértil para las prácticas contemporáneas.

Moisès Villèlia, cuyas obras dialogan en la Colección con referentes como Ángel Ferrant y Leandre Cristòfol, destacó por usar materiales poco habituales, como bambú, cañas o fibras naturales. Con ellos creó esculturas ligeras, delicadas y muy originales, que rompían con la tradición pesada de la escultura clásica. Sus obras, verticales y permeables, se integran con el espacio en lugar de dominarlo, lo que les da un carácter poético y casi musical.

La exposición también quiere superar esta visión limitada del escultor, destacando la riqueza de su trabajo visual y su poco conocida producción en papel. La propuesta ofrece una lectura renovada del artista, resaltando su modo único de trabajar la materia y la dimensión política de su obra. Así, presenta a Villèlia como un creador adelantado a su tiempo, que abordó temas hoy fundamentales como la materialidad, la alienación y la crítica social.

La exposición se articula a partir de las tres obras de Villèlia pertenecientes a la Asociación Colección Arte Contemporáneo, depositadas en el Museo Patio Herreriano. A ellas se suman piezas procedentes del importante legado conservado por la familia del artista, así como préstamos de destacadas colecciones públicas y privadas del ámbito nacional (IVAM, MNAC, BBVA, MUSEO REINA SOFÍA, CAIXA, Coleccionistas Privados y la Fundación Jiménez Arellano Alonso, entre otros)

De forma simultánea, el museo presenta en la Sala 0 una nueva muestra ‘Una escena. Daniel Canogar y Gustavo Torner’, un proyecto que en este caso propone una lectura de la Colección Permanente. Un montaje de dos obras que exploran la interpretación de la naturaleza desde ángulos opuestos, aunque exista una apariencia afín entre las piezas, sus planteamientos son antagónicos. Gustavo Torner, con su obra Galicia (1957), una pintura de gran impronta matérica e informalista que sirve como homenaje a su figura tras su fallecimiento en el verano de 2025. Torner no buscaba representar la naturaleza, sino presentar su dimensión tangible y física a través de la síntesis formal. La «escena» se completa con la instalación Photosynthetic Remembrance (2005) de Daniel Canogar que representa la vertiente tecnológica de la cual es pionero en España, una ficción tecnológica y dispositivos técnicos que convierte imágenes fijas en una seducción dinámica.

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