La nueva propuesta, que permite reducir el plazo a la mitad y el coste a la tercera parte, se refleja en un nuevo informe remitido a las instituciones.

Fotografía: Martínezld
Una vez más, la Plataforma hace el trabajo de las instituciones. Frente a la desidia del Ministerio y las mentiras de algunos políticos, el grupo de asesoramiento técnico-jurídico sigue trabajando con rigor en la búsqueda de soluciones viables.
El pasado mes de enero, la Plataforma presentó un informe -avalado por el Grupo de Investigación en Ingeniería Ferroviaria (GIIF) de la UPV- cuya principal conclusión es que, en síntesis, hay dos problemas (trenes actuales obsoletos y puesta en servicio del tramo tranviario) que se pueden resolver con una solución (adquisición de trenes nuevos adecuados también para la explotación en régimen tranviario).
Entre otras nuevas tecnologías, se contemplaba la tracción híbrida diésel- baterías. Los trabajos más recientes del grupo han permitido profundizar en este tipo de soluciones.
La tracción híbrida diésel-baterías es una solución en la que hay tramos de recorrido con consumo de gasoil, para tracción y recarga de baterías y tramos con consumo exclusivo de las baterías eléctricas. Esta solución permitiría dar servicio con baterías al paso por las zonas urbanas de algunas poblaciones, además de entre Padre Isla y La Asunción. Sólo sería necesario recrecer los andenes del tramo urbano. Se trata de una solución perfectamente viable desde el punto de vista estrictamente técnico, y más económica que otras basadas en nuevas tecnologías. También es más inmediata que la utilización de hidrógeno, cuya implantación parece que no será tan rápida, a la vista de la evolución incierta del proceso emprendido hace un tiempo con el proyecto FCH2Rail, en el que participaron Renfe y Adif, pero del que no se tienen noticias desde hace tiempo.
Para la adopción de este tipo de soluciones es imprescindible que se flexibilice la postura de los responsables estatales en materia de combustibles destinados al transporte ferroviario de viajeros en líneas no electrificadas, admitiendo la sustitución paulatina del diésel convencional por biodiésel o combustibles sintéticos de emisiones neutras denominados e-fuel, que no requiere de cambios en el material móvil. Es una opción nada desdeñable para una transición hacia la sostenibilidad del sistema.
De hecho, en estos momentos se está desarrollando un contrato de fabricación y suministro de nuevas unidades de ancho métrico que incluye el uso del diésel. Se trata del contrato de Renfe número 4500035049, formalizado el 29/12/2020, cuyo objeto, según el anuncio de licitación, es el “Suministro de (31) vehículos autopropulsados de ancho métrico; suministro de piezas de parque, almacén inicial de repuestos y utillajes; y mantenimiento de primer nivel durante 15 años (12 trenes)”.
De los 31 vehículos, 5 son híbridos diésel-eléctricos. Ninguno de estos trenes serviría para prestar servicio tranviario en el tramo urbano de León. Pero este contrato puede ser la base de una solución a corto plazo para la recuperación del servicio hasta Padre Isla: Bastaría fabricar unos trenes idénticos a los híbridos contratados, sustituyendo el sistema de tracción eléctrica por baterías embarcadas en el propio vehículo, con recarga en trayecto, y añadiendo los sistemas de frenado y señalización adecuados a las necesidades derivadas de la explotación tranviaria.
En este caso, el período destinado a diseñar y homologar un prototipo no sería necesario, y se podría pasar a fabricar y poner en servicio en un plazo mucho menor (4 años) que el estimado para las otras soluciones, y con menor coste total (entre 57 y 61 M€) .
Corresponde al Ministerio y Renfe la toma de decisiones en el ámbito del material móvil. La Plataforma recuerda de nuevo el ofrecimiento de colaboración del Grupo de asesoramiento técnico-jurídico y del Grupo de Investigación en Ingeniería Ferroviaria de la UPV a todos los efectos.





