El histórico enfrentamiento dialéctico entre Cabildo y Ayuntamiento queda un año más en tablas.

Fotografía: Martínezld
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La ciudad de León ha revivido un año más, desde hace más de ocho siglos, la tradicional ceremonia de Las Cabezadas, un rito que se celebra cada último domingo de abril. Manteniendo la tradición, la Corporación Municipal del Ayuntamiento de León, encabezada por el alcalde, José Antonio Diez, ha participado este domingo 26 de abril en la ceremonia del Foro u Oferta y Las Cabezadas, que se ha desarrollado a partir de las 12:00 horas en la Real Colegiata de San Isidoro.

Fotografía: Martínezld

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Los actos ha comenzado a las 11:45 horas, cuando la comitiva municipal “en modo ciudad» ha salido del Ayuntamiento de San Marcelo para dirigirse a la Real Colegiata. Previamente, los pendones de diez pueblos adscritos a la Asociaciones de Pendones Concejiles Reino de León realizaron un recorrido por Ordoño II hasta la plaza de San Isidoro donde han esperado a la Corporación.

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A las 12:00 horas comenzó la ceremonia del Foro u Oferta en el claustro de San Isidoro, un debate entre el Cabildo de San Isidoro y el Ayuntamiento de León que trata de dilucidar si las ofrendas de la Corporación y de la ciudad a San Isidoro, un cirio de arroba y dos hachones de cera, son voluntarias o una obligación.

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Una batalla dialéctica entre los síndicos que todos los años queda en tablas y emplazada para la próxima edición. Este acto tuvo como protagonistas al abad de San Isidoro, Luis García Gutiérrez, en representación del Cabildo isidoriano, y a la concejala de Comercio, Consumo y Fiestas, Camino Orejas, como síndico municipal.
Este año referencias a la Reina Urraca I de León ha marcado la defensa de la postura municipal, cuya edil, Camino Orejas ha ofrecido al canónigo Luis García unas entradas para el festival «León Solo Música» con el fin de cambiar la postura del Cabildo.
Pero también referencias a Riaño dónde Luis García ejerció su ministerio.
Un debate dialéctico que ha quedado un año más en tablas. El Ayuntamiento ha entregado el cirio de arroba bien cumplida y dos hachas de cera anotando que se había entregado de forma voluntaria mientras que el Cabildo anotaba que recibían la ofrenda como obligación.
Tras la ceremonia del Foro u Oferta tuvo lugar la celebración de la tradicional misa en la Basílica de San Isidoro. Los actos finalizaron con la despedida en la plaza de San Isidoro, donde como marca la tradición ha tenido lugar el acto de Las Cabezadas, tres reverencias exageradas por cada parte que ponen fin a las discrepancias entre iglesia y pueblo… hasta el año que viene.

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Las Cabezadas
Las Cabezadas es el nombre que recibe esta ceremonia civil y religiosa que se celebra en la ciudad de León el domingo más próximo a la festividad de San Isidoro, que se celebra el día 26 de abril. Este año ha coincidido con la festividad del Santo.

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Dicho nombre nace de las reverencias -tres cada parte- hechas con exagerada inclinación, que los representantes del Ayuntamiento, situados en la Plaza de San Isidoro, y el Cabildo de la Real Colegiata y Basílica de San Isidoro, situado en el atrio de la Real Basílica, hacen al despedirse una vez concluidos los actos, el dialéctico y el religioso, de esta popular fiesta. En las Crónicas y archivos figura con el nombre de Ceremonia del Foro u Oferta.

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Relata Lucas de Tuy canónigo de San Isidoro durante primera mitad del siglo XIII, un milagro acontecido en 1158 con el reinado de Fernando II de León:

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Habiendo una gran sequía, la gente del pueblo solicita ayuda a San Isidoro por medio de una rogativa. Llevaron sus restos en procesión. Al llegar a la localidad del Trobajo del Camino, a dos leguas de la ciudad, la urna que contenía los restos de San Isidoro empezó a pesar, y los mozos que pujaban no podían con ella. La dejaron en el suelo y empezó a llover copiosamente, pero los restos del Santo no se dejaban levantar del suelo.
La Infanta Doña Sancha, hermana del Rey Alfonso VII, al enterarse de lo ocurrido, fue a buscar los restos. Ante la imposibilidad de su traslado, se mantuvo orando y guardó ayuno durante tres días junto al arca que contenía los restos del Santo. Los restos del Santo habían sido trasladados a León bajo el auspicio de Doña Sancha.

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La Infanta prometió que nunca más los restos de San Isidoro volverían a salir del templo donde se custodiaban y donde aún hoy permanecen. Después de efectuada esta promesa, aparecieron tres mancebos que pudieron levantar, con milagrosa facilidad, el arca que contenía los restos de San Isidoro para regresarlos de nuevo a la Basílica.
Por este motivo y desde aquella fecha, el concejo de la ciudad de León, decidió ofrecer de forma voluntaria todos los años un tributo a San Isidoro por mediación de sus representantes. Así lo relata en sus crónicas que se conservan en el Archivo, Lucas de Tuy
Esta promesa la hizo el pueblo y el Ayuntamiento de León, y se celebra el domingo más próximo a la festividad de San Isidoro, que tiene lugar el día 26 de abril.

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