La muestra, inaugurada este pasado jueves 28 de mayo por el obispo Luis Ángel, reúne una selección de cien piezas procedentes del legado realizado por las hermanas de la comunidad de las Agustinas Recoletas.
Después de más de trescientos años de presencia en León y tras su despedida con el cierre del Monasterio de la Encarnación del Paseo del Parque el día 25 de marzo de 2025, la comunidad de la Orden de las Agustinas Recoletas ha sido la protagonista de la Jornada Pro Orantibus celebrada este pasado 31 de mayo. Un protagonismo que se centra en la exposición ‘Memoria y Gratitud. La Orden de las Agustinas Recoletas en León 1663-2025’, que ya se puede visitar en la Iglesia de Palat del Rey, espacio expositivo de la Diócesis adscrito al Museo Diocesano y de Semana Santa.
Legado extraordinario
La muestra, inaugurada este pasado jueves 28 de mayo por el obispo Luis Ángel, reúne una selección de cien piezas procedentes del legado realizado por las hermanas de la comunidad de las Agustinas Recoletas y permite “contemplar por primera vez fuera de la clausura monacal parte de un valioso patrimonios artístico y documental que ha permanecido custodiado a lo largo de las centurias”, según apunta el comisario de la exposición Iván González. “Hablamos de un legado extraordinario, una generosas donación que abarca más de trecientos objetos artísticos, entre los de destacamos relicarios, más de cien lienzos, una veintena de pinturas sobre tabla, cobre o cristal, sesenta tallas de bulto, unas veinte piezas de platería, cuatro marfiles, un auténtico tesoro al que hay que sumar unos trescientos ornamentos litúrgicos textiles, más de medio centenera de piezas de mobiliario y una imponente biblioteca que alberga cinco mil volúmenes” según la descripción que ofrecía Iván González, encargado de clasificar y organizar todo este legado de las Agustinas Recoletas, y “proponer aquí un recorrido museográfico como viaje en el tiempo y en el espacio desde un repertorio inicial de imágenes vinculadas a la Orden Agustiniana Recoleta que nos adentran en las claves de su espiritualidad.
Desde ahí nos trasladamos al antiguo Monasterio de la Encarnación, que estaba situado en la calle del Cid, para reconstruir la vida intramuros y esta fascinante colección de Niños Jesús, conjunto profundamente conventual explicativo del barroco, para avanzar después hacia los vestigios de la etapa en el Convento de Santo Domingo. Y finalmente llegar al plano más íntimo y sentimental del último Monasterio de la Encarnación en la zona de la Granja”.

Fotografía: Diócesis de León
Gesto espléndido y herencia espiritual
El obispo Luis Ángel quiso reiterar el agradecimiento de la Diócesis a la orden de las Agustinas Recoletas, “que han estado acompañando durante siglos la vida de la Iglesia de León con su oración silenciosa y fiel, en una historia larga y no siempre fácil marcada por la confianza en Dios, la perseverancia y la entrega cotidiana”, y ahora “expresamos la gratitud y la esperanza reconociendo que las Agustinas Recoletas han sembrado siempre generosamente en León y sellan su siembra con este legado material, pero sobre todo con su legado espiritual, un gesto espléndido y que es profundamente eclesial: ofrecer su patrimonio a la Diócesis para que siga sirviendo a la fe, al culto y a la evangelización como gesto que nos pide acoger esa herencia espiritual dado que detrás de cada pieza hay años, siglos de oración, de vida escondida, de amor a Dios, a sus santos, a la Iglesia universal y a la Iglesia que peregrina en la Diócesis de León”.





