Este acto está organizado conjuntamente por la Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid, y que, salvo alguna interrupción puntual, se viene celebrando desde 1990.

.
En la tarde del pasado viernes 29 de mayo se celebró el tradicional acto de la Madreña Asturleonesa, un acto organizado conjuntamente por la Casa de León y el Centro Asturiano de Madrid, que, salvo alguna interrupción puntual, se viene celebrando desde 1990. La Madreña Asturleonesa es un símbolo de hermanamiento entre las provincias de Asturias y León que, además de la relación histórica, siempre han mantenido una fluida relación humana.
El acto, como es tradicional, se desarrolla en dos partes. Se inicia en la Casa de león en Madrid (calle del Pez, 6) con un acto académico y continúa en el Centro Asturiano (calle Farmacia, 2) con la entrega de los galardones a los premiados y una cena en su honor.

.
En la Casa de León
Se inició el acto a las 19 horas con la intervención de los presidentes de ambas instituciones, don Diego San Martín, presidente de la Casa de León, y don Valentín Martínez-Otero Pérez, presidente del Centro Asturiano. Ambos dieron la bienvenida a los presentes, felicitaron a los galardonados y manifestaron su satisfacción por mantener este acto anual de encuentro entre ambas instituciones y de hermanamiento entre las dos provincias. Los galardonados en la presente edición fueron: don Roberto González-Quevedo González, leonés de Palacios del Sil, afincado en Oviedo, filósofo, antropólogo y lingüista, quien, a propuesta de la Casa de León, ha sido galardonado por el Centro Asturiano con la Madreña Trasmontana (derecha), y don Juan Ramón Lucas Fernández, de origen asturiano, periodista y escritor, quien, a propuesta del Centro Asturiano, fue galardonado por la Casa de León con la Madreña Cismontana (izquierda).
A continuación, fue presentada doña Marta del Riego Anta, leonesa, periodista, escritora y profesora, quien pronunció la conferencia titulada El sentimiento asturleonés. La conferenciante abordó el tema de una manera cercana y muy emotiva, pues conoce bien ambos territorios, ya que vive entre Madrid, La Bañeza y Asturias, donde tiene una casa, en una aldea del Concejo de Lena. Presentó su charla como una especie de calecho por el que fueron pasando sus propias experiencias y las de sus antepasados. Definió ese sentimiento asturleonés como un “canto de ida y vuelta”. Se remontó a su tatarabuela que procedía del Concejo de Lena y se trasladó a vivir a Pajares. Así comenzó su acercamiento a la provincia leonesa. Y desde allí, ella y su marido gallego, a principios del siglo XX, se mudaron a La Bañeza. A partir de ellos y de otros ancestros, fue evocando distintos hechos que la han unido a ella y a los leoneses en general con Asturias. Muchos asturianos llegaban a la Bañeza en verano y allí establecían relaciones de afecto con los leoneses, tanto los niños como los adultos.
En su adolescencia se acercó a Asturias a través de la literatura de Clarín, pues se dejó seducir por La Regenta y Adiós, Cordera, y, posteriormente, por la de Xuan Bello, que fue para ella un descubrimiento. Y así, a lo largo de su vida, fue dibujando “un atlas sin fronteras”, entre León y Asturias.
Recordó a tantos maestros leoneses que iban a Asturias a enseñar, a los vaqueiros de alzada que se mueven por las dos vertientes de la cordillera Cantábrica, a los leoneses que van a la playa a Asturias y a los asturianos que “vienen a secarse “ a León y la asistencia a la Fiesta del Pastor de Barrios de Luna con su padre, entre otras cosas. Ese sentimiento asturleonés es también un camino de ida y vuelta a través del túnel del Negrón, con salida a la niebla o al orbayu asturianos, por un lado, y al sol leonés, por el otro: “un túnel, inspirador”. También comentó la feliz coincidencia de tener una relación previa con los galardonados. Roberto González- Quevedo le había regalado su libro Vocabulariu de Palacios del Sil, cuando aún no lo conocía personalmente; y Juan Ramón Lucas, compañero de profesión, la acompañó en una de las presentaciones de su novela Cordillera, una novela que hace protagonista a esa cordillera Cantábrica, que más que separar a las dos provincias las une en el vivir y en el sentir. En definitiva, ese sentimiento asturleonés es “una hebra hilada durante siglos por los reyes y por las gentes sencillas, una madeja que se ovilla y se desovilla”, pero que sigue siempre presente.
En el Centro Asturiano
El acto continuó en el centro asturiano, donde tuvo lugar una cena. A los postres los presidentes respectivos hablaron del perfil humano y los méritos de los galardonados.
El del Centro Asturiano presentó a don Roberto González-Quevedo, Madreña Trasmontana. Glosó su amplísimo historial académico y sus lazos con ambas provincias. El presidente de la Casa de León hizo lo propio con don Juan Ramón Lucas. Seguidamente los galardonados pronunciaron unas palabras de agradecimiento y relacionadas con el sentimiento asturleonés.
Don Roberto González-Quevedo comenzó recordando su relación con Madrid, desde que era estudiante universitario en la UAM. En aquella época trabó relación ya con la Casa de León, donde conoció a algunos de los grandes escritores leoneses y en cuya revista colaboró con un artículo sobre su madre Eva González, y con el Centro Asturiano, a través de un grupo de jóvenes de los que surgió el “ideario asturianista” actual. En ambos ha presentado algunas de sus publicaciones, en diversas épocas.
Recordó algunos de sus trabajos académicos de tipo lingüístico y antropológico sobre Asturias y León. Abogó por mantener la diversidad cultural de la provincia León y habló de su dedicación y esfuerzo por preservar el ámbito lingüístico (el patsuezu), y cultural del que procede, el de la montaña noroccidental leonesa. Finalizó su intervención hablando del origen lingüístico de la palabra madreña y de su simbolismo, pues es un signo de identidad para asturianos y leoneses.
Por su parte, don Juan Ramón Lucas comentó el vínculo emocional y afectivo que ha mantenido con León desde muy joven. Aquello de “ir a secarse a León” que creía que era una expresión de su familia luego entendió que tenía un significado más amplio y que era una manera de relacionarse con León. Además, siempre tuvo cerca a leoneses.
Refirió la anécdota de que su primer amor juvenil fue una leonesa que conoció en Mansilla de las Mulas, donde veraneaba. Y tuvo palabras de admiración para un gran periodista leonés que consideró su maestro y un referente en la radio: Luis del Olmo, Madreña Trasmontana 1996. También recordó que cuando él dirigía el programa La Brújula, en varias ocasiones lo llevó a León. Aseguró que este premio lo hace un poco más leonés y aseguró que Asturias y León son dos tierras a las que nunca separaron las montañas y que ahora están aún más unidas a través de un túnel. También tuvo palabras elogiosas para la novela Cordillera de Marta del Riego, que consideró una lectura imprescindible, por sus valores literarios y por cómo refleja el mundo de las gentes que viven en torno a la cordillera Cantábrica.
Para finalizar el acto, no faltó el canto y la presencia de una gaita asturiana, como una forma más de festejar este hermanamiento que actos como este también contribuyen a mantenerlo vivo.





