
Fotografía: Comunicación USAL

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El vicerrector de Transferencia de la USAL, Federico Bueno de Mata, acompañado por el director de la Biblioteca General Histórica, Óscar Lilao, ha inaugurado este miércoles 8 de julio la exposición “A imagen y semejanza. Los beatos”, que reúne la colección de facsímiles de los famosos códices medievales conocidos como beatos, donados el pasado mes de marzo a la Universidad de Salamanca por Adela Vañó Martínez, viuda de Francisco Grau Claramunt, y custodiados por la Biblioteca General Histórica.
La muestra, producida y diseñada por la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación, dependiente del vicerrectorado de Transferencia, Innovación y Emprendimiento, se puede visitar en la Sala de la Columna de las Escuelas Mayores hasta el próximo 4 de octubre.

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El origen del Beato
Un beato debe su nombre a su autor original, un monje del siglo VIII que vivió en el Reino de Asturias, en el Monasterio de San Toribio de Liébana (actual Cantabria). Este religioso realizó un comentario al Apocalipsis, el último libro de la Biblia. Además del texto bíblico se sirvió de otros autores cristianos de la Antigüedad, como Agustín de Hipona o Isidoro de Sevilla, lo que explica la presencia de imágenes que no ilustran propiamente el Apocalipsis. Con el tiempo, al contenido de la versión original se añadieron otros textos, como otro comentario al libro de Daniel, del Antiguo Testamento, también de carácter apocalíptico, lo cual dará lugar a un ciclo de miniaturas pensado especialmente para esta parte.

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Aunque todos transmiten básicamente el mismo o los mismos textos, cada ejemplar presenta sus propias características y refleja la creatividad de diferentes copistas e iluminadores. Por otra parte, vistos cronológicamente permiten descubrir la evolución artística desde la llamada miniatura mozárabe a la románica. En su conjunto, las ilustraciones de los beatos son un hecho muy singular, único en la tradición de la miniatura de Occidente. En algunos aparecen los nombres de sus artífices y la fecha de realización. Por ejemplo, el de Gerona, copiado el año 975, está firmado por una mujer, En.

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Una muestra con una veintena de ejemplares
“A imagen y semejanza. Los beatos”, expone una veintena de ejemplares, lo que supone una muestra muy significativa de esta verdadera contribución de España al libro medieval considerando que se conocen 29 beatos ilustrados. Aunque la obra se compuso en el siglo VIII, los códices que se han conservado fueron copiados principalmente entre los siglos IX y XIII, en el norte de la península ibérica, aunque hay alguno elaborado en Portugal, el sur de Francia o el sur de Italia. Los manuscritos ibéricos fueron inscritos en 2015 en el programa Memoria del Mundo, de la Unesco.
Los documentos originales se encuentran dispersos en la actualidad. Una parte se conserva en España, mientras que otros se localizan en instituciones extranjeras como la Pierpont Morgan de Nueva York o las bibliotecas nacionales de París y Londres. En la Biblioteca Nacional de Londres se custodia el Beato de Silos, realizado entre 1091 y 1109, el cual tiene vinculación con Salamanca. Este manuscrito estuvo depositado en el Colegio de San Bartolomé —actual Facultad de Filología— entre los siglos XVII y XVIII, antes de ser trasladado a Madrid y, posteriormente, al Reino Unido hacia 1840. Precisamente por esta dispersión esta exposición es una vía para conocer este conjunto de manuscritos medievales.





