La presencia en León de la primera de las Urracas que encontramos asociada a la familia real, se produce con la llegada de Urraca Sánchez (m. el 23 de junio de 956), segunda esposa de nuestro rey Ramiro II.

Tela que cubre el túmulo de Urraca I de León en el Panteón Real de León. Fotografía: Martínezld
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Iniciamos una nueva temporada (y vamos hacia la sexta), en estas reflexiones históricas sobre nuestro León y sus circunstancias… y qué mejor manera de hacerlo que indagando sobre el nombre de la que ha ocupado gran parte del calendario de, al menos, la urbe regia: exposiciones, conferencias, representaciones teatrales, una ópera, etc. Esperemos que no repitamos la costumbre y pasado mañana ya nos olvidemos de la que fue la primera reina propietaria de Europa, de la que supo mostrar al mundo lo que es una mujer leonesa, la que, en una época en la que no ser varón representaba casi un demérito, marcó una senda a recorrer por las que vendrían después. La gran Urraca no merece ser olvidada. Nosotros, desde Enredando venimos reivindicando su figura desde hace ya siete años; de hecho, el primer artículo que la dedicamos sigue siendo el más leído de todos dedicados a la historia leonesa.
Vamos a ello, pues.
A la hora de enfrentarnos a la tarea, debemos dejar claro el origen y el significado de este nombre que hoy nos suena tan extraño, precisamente por haber desaparecido ya de nuestras vidas. En efecto; de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, la última persona llamada Urraca, en España, murió en el año 2015. Desde entonces, ninguna niña ha sido inscrita ya con ese nombre. Podría ser que alguien se hubiera animado en este año especial… ¿Quién sabe?

Mural de Urraca, Señora de Zamora. Zamora. Fotografía: Martínezld
Es ciertamente curioso, sin embargo, cuando, en el contexto de recuperación de nombres antiguos, históricos o de la tradición local, estamos asistiendo a la aparición de otros que podrían sonar, incluso, tan “extraños” como éste.
¿A qué se debe esta decisión? Una de las causas, creemos que estaría en el hecho de que nos encontramos con un homónimo, un ave que lleva el mismo nombre… y, además, ésta no goza de muy buena fama.

Urraca I, Reina de León. Palacio del Conde Luna. León. Fotografía: Martínezld
Y así es; urraca, según nos hace saber el diccionario, desde el punto de vista de la zoología, es un “ave, similar al cuervo, pero más pequeña, de plumaje negro y blanco, con una cola más larga, que remeda palabras y suele llevarse objetos pequeños, sobre todo si son brillantes. (pica pica)”.
Sin embargo, esta equivalencia entre pájaro y persona no se da en nuestro contexto lingüístico leonés. Aquí todo el mundo lo denomina con una palabra directamente derivada del latín pica, con una perfecta evolución hacia el romance leonés: pica, peca, pega. Ese es, entre nosotros, el nombre del “ave” aludida.
Hemos de convenir, sin embargo, en que, del mismo modo que no denominamos urraca al ave, tampoco ese es un nombre originario del Reino de León.
Tratemos de hacer un seguimiento tanto de su origen como de su llegada a nuestro entorno leonés.

Urraca López de Haro. Reina consorte de León por su matrimonio con el rey Fernando II, después de enviudar. Sepulcro en Museo Retablo de Burgos
¿Qué significa el sustantivo urraca y de dónde procede? Todos los indicadores apuntan a una procedencia del vascuence, probablemente derivado de la onomatopeya urrac intentando imitar el sonido del ave. Algunos apuntan, sin embargo, a un derivado del latín medieval furax, por su forma de volar o con un significado asociado al de ladrón, puesto que todos conocen, como se ha dicho, la tendencia de la urraca a almacenar objetos brillantes. La evolución sería furraca, hurraca, urraca.

Portada del libro 12 Urracas de León del autor de este artículo y editado por Enredando.info. Fotografía: Martínezld
Cabe aún otra interpretación; sería aquella que asocia el nombre a la palabra euskérica urre que significa oro, en línea con otros nombres propios que le serían próximos como Erik, Érica (Érika), Érico…
En este caso, no nos apartaríamos, en absoluto, de lo que ocurría con determinados nombres latinos como Auria, Oria, derivados de aurum.

Urraca, Infanta de Portugal y reina consorte de León por su matrimonio con el rey Fernando II
A partir de ahí, se habrían añadido diferentes sufijos de carácter hipocorístico (cariñoso) -ko/-ka, -to/-ta, -no/-na, como nuestro -in/-ina, tan común en estas tierras. Así llegaríamos a Urrako, Urraka y las diferentes variantes posibles.
Se suele citar como primer documento, en el que este nombre aparece, el Cartulario de San Millán de la Cogolla (La Rioja), año 759, bajo la forma de Hurraca. Cien años más tarde encontramos, en documento semejante, una Urrana; mas, en documentos posteriores, se nos presenta como Urra y Urraca, en la mayor parte de las ocasiones.

Urraca Sánchez, Reina consorte de León por su matrimonio con el rey Ramiro II de León
Hay que señalar asimismo que, aunque haya desaparecido como nombre propio, Urraca se conserva todavía como apellido; en efecto, más de 821 personas lo tienen como primer apellido y 861, como segundo, significativamente en Navarra, País Vasco, La Rioja, Lérida, Teruel, Huesca… Eso sin contar los que aparecen en países hispanos; por ejemplo, Perú (78), donde es más abundante que en el resto de América, pero con presencia, incluso, en Estados Unidos.
Cabe decir, por último, que algunas de las casas de este apellido cuentan con un escudo de armas, cuya descripción sería la siguiente, según el Repertorio de Blasones de la Comunidad Hispánica: el campo del escudo es de color sinople (verde). Color que se asocia habitualmente con la esperanza, la libertad, y la abundancia. El verde es también un recordatorio de la naturaleza y, lógicamente, simboliza la vida y el renacer de las estaciones.
Sobre ese fondo verde, aparece la figura de una urraca, ave bien conocida por su inteligencia y capacidad de adaptación a diferentes entornos. La urraca también se interpreta como símbolo de astucia, curiosidad y audacia.
El ave viene representada en color sabre, es decir negro, color que, en la heráldica, simboliza la prudencia, la sabiduría y, a veces, el luto. Este color, al ser utilizado para la urraca, podría significar algo así como la combinación de todas esas características, necesarias para enfrentarse a la existencia. En otros casos hasta se podría interpretar como un homenaje y recuerdo a determinadas personas asociadas al nombre de Urraca, o acontecimientos que suponen un recuerdo especial para la familia en cuestión.
De otro lado, la urraca se presenta con manchas de plata (blanco), lo que, en heráldica simboliza pureza, honradez, sinceridad o rectitud. De otro lado, estas manchas también podrían interpretarse como momentos importantes en la vida de la familia, además de que el contraste entre el negro del ave y las manchas blancas dan al escudo una cierta relevancia visual.
Deducimos, de todo ello, que el escudo, con un único elemento, señala una innegable antigüedad, marca una serie de valores, perfectamente estudiados, y muestra la importancia de una familia que lo ha elegido para representarla.

Teatralización de la coronación de la Reina Urraca I de León, obra de Hermenegildo López, autor de este artículo. Fotografía: Martínezld
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¿Y cómo llega este nombre a la corte leonesa?
La presencia en León de la primera de las Urracas que encontramos asociada a la familia real, se produce con la llegada de Urraca Sánchez (m. el 23 de junio de 956), segunda esposa de nuestro rey Ramiro II.
Pero no es la única que encontramos entre las damas más próximas a la realeza leonesa; hasta 12 hemos rastreado y todas ellas han sido mostradas en un pequeño libro que, para sumarnos al acontecimiento, presentamos en sociedad el día 8 de marzo de este mismo año y que aún puede encontrarse en alguna librería. Lo hemos titulado “12 Urracas de León” o 12 Urracas leonesas… más que aquellos famosos apellidos vascos o catalanes de las películas.
- Textos: Hermenegildo López González
- Fotografía: Martínezld





