Versión clásica

El Prado redescubre los dibujos y acuarelas de Ricardo de Madrazo

Hasta el próximo 17 de enero de 2027, en la sala 60 del edificio Villanueva y dentro del programa “Almacén abierto”, se podrá visitar la primera exposición dedicada a Ricardo de Madrazo y Garreta (1852-1917), el miembro menos conocido de una de las familias más influyentes en la cultura española del siglo XIX. La exposición reúne cuadernos de dibujo, acuarelas, dibujos, un autorretrato y documentos personales que permiten recorrer una trayectoria desarrollada durante casi medio siglo. Expuestas prácticamente en su totalidad por primera vez, estas obras descubren las distintas facetas de un artista cuya trayectoria quedó eclipsada por la proyección internacional de su cuñado Mariano Fortuny y Marsal y de su hermano Raimundo de Madrazo, pero que desarrolló una producción propia, especialmente significativa en el ámbito del dibujo y la acuarela.

Exposición Ricardo de Madrazo

Imagen de la sala de exposición “Ricardo de Madrazo (1852-1917): dibujos y acuarelas”. Foto © Museo Nacional del Prado.

.

Museo Nacional del Prado, 19 de octubre de 2026. Desde 2009, la sala 60 del Museo del Prado funciona como un espacio vivo para mostrar y estudiar los fondos del siglo XIX. En 2026 adopta la denominación

“Almacén abierto”, programa en el que se inscribe “Ricardo de Madrazo (1852-1917): dibujos y acuarelas”. A lo largo de estos años, la sala ha acogido exposiciones monográficas dedicadas a artistas como Valeriano D. Bécquer, Aureliano de Beruete, Miguel Blay, Rogelio de Egusquiza, Antonio María Esquivel, Federico y José de Madrazo, Jenaro Pérez Villaamil, Francisco Pradilla, Eduardo Rosales o Joaquín Sorolla. También ha ofrecido aproximaciones técnicas a procedimientos como la acuarela o la estampa japonesa, proyectos vinculados a donaciones como la de Rudolf Gerstenmaier y recorridos temáticos en torno a la pintura religiosa, el retrato infantil o el papel de la fotografía en la experiencia de los artistas y sus entornos creativos.

La nueva exposición prolonga esa línea de investigación y difusión mediante la presentación de un conjunto que permite recuperar la personalidad artística de Ricardo de Madrazo y mostrar los resultados de la política de adquisiciones desarrollada por el Museo durante los últimos años.

Una figura por descubrir dentro de la familia Madrazo

Hijo menor de Federico de Madrazo y nieto de José de Madrazo, Ricardo creció en uno de los entornos artísticos más relevantes de la España del siglo XIX. Su formación estuvo marcada por la influencia de su padre y, especialmente, por la cercanía de Mariano Fortuny, en cuyo taller comenzó a trabajar siendo muy joven. Sin embargo, el reconocimiento alcanzado por Fortuny y por su hermano Raimundo contribuyó a relegar su figura dentro de la historiografía artística.

Exposición Ricardo de Madrazo

Autorretrato Ricardo de Madrazo y Garreta Óleo sobre lienzo Hacia 1880 Madrid, Museo Nacional del Prado. Adquirido en 2025

La exposición revisa su trayectoria a través de los campos en los que alcanzó una mayor singularidad: el dibujo y la acuarela. Aunque también cultivó el óleo, el retrato y la ilustración, y experimentó con la fotografía, sus cuadernos y obras sobre papel ofrecen el testimonio más directo de sus intereses, sus viajes y su evolución artística.

Fechados entre 1867 y 1917, los cuadernos abarcan la totalidad de su carrera y reúnen apuntes realizados en Madrid, Roma, Nápoles, Granada, Toledo, Venecia, Tánger, Fez, Biarritz y Lequeitio. En sus páginas conviven estudios preparatorios, copias de grandes maestros, paisajes, vistas urbanas, modelos de estudio y escenas familiares y domésticas.

El viaje como fuente de inspiración

Los viajes constituyeron una fuente esencial para el trabajo de Ricardo de Madrazo. Las acuarelas realizadas durante sus estancias en Córdoba y Granada, algunas de ellas en compañía de Fortuny, revelan su interés por la arquitectura islámica, el paisaje y los efectos de la luz. Obras como Mihrab de la Mezquita de Córdoba, Sala de los Abencerrajes, en la Alhambra de Granada o Árboles en la Cuesta del Rey Chico, Granada muestran su atención al detalle y su capacidad para trasladar al papel las variaciones cromáticas y lumínicas de estos espacios.

El viaje al norte de África de 1877 amplió su repertorio con asuntos orientalistas. Los cuadernos conservan numerosos apuntes tomados en Tánger y Fez, algunos de los cuales sirvieron posteriormente como punto de partida para otras composiciones o fueron reproducidos en revistas ilustradas.

Toledo y Venecia fueron también destinos frecuentes. Sus páginas recogen monumentos, interiores, escenas cotidianas y encuentros con otros artistas, como el representado en El pintor Meissonier en San Marcos de Venecia, realizado durante el viaje de 1882.

Exposición Ricardo de Madrazo

Trovador en el zoco de Barra en Cuaderno de Tánger Ricardo de Madrazo (1852-1917) Pluma sobre papel 1877 Madrid, Museo Nacional del Prado. Adquirido en 2025

.

En el entorno de Mariano Fortuny

La cercanía entre Ricardo de Madrazo y Mariano Fortuny permitió al primero conocer directamente el proceso creativo de su cuñado, trabajar con los mismos modelos y registrar aspectos de su vida cotidiana. Los cuadernos aportan así información sobre las estancias de Fortuny en Granada, entre 1870 y 1872, y en Portici, en 1874.

Algunos dibujos recogen modelos relacionados con obras como La Vicaría o Vendedor de tapices, mientras que otros muestran al artista en la playa de Portici, lugares compartidos y piezas empleadas en su taller. Entre ellos destaca Detalle del interior del estudio de Mariano Fortuny en Roma, realizado tras su muerte en 1874, que documenta la disposición del espacio y algunos de los objetos de su colección antes de las ventas póstumas.

Este conjunto sitúa a Ricardo de Madrazo como testigo directo del ámbito profesional y familiar de uno de los artistas españoles de mayor proyección internacional del siglo XIX.

La interpretación de los grandes maestros

Desde finales del siglo XIX, Ricardo de Madrazo desarrolló una intensa actividad como copista, reproduciendo a la acuarela pinturas de grandes maestros, especialmente obras conservadas en el Museo del Prado. Esta práctica exigía interpretar mediante el dibujo y el color la factura, la composición y los efectos lumínicos de los originales.

Entre estas obras figura El bufón llamado don Juan de Austria, copia de Velázquez realizada hacia 1901, que refleja el dominio técnico alcanzado por el artista en su madurez. También se presentan cuatro copias parciales del techo del Salón del Trono del Palacio Real de Madrid pintado por Giambattista Tiepolo, en las que trasladó al papel la complejidad compositiva y cromática de la obra.

Los cuadernos completan esta faceta con estudios inspirados en Velázquez, Goya y el Greco. Lejos de constituir reproducciones mecánicas, estas copias revelan su capacidad para analizar y reinterpretar los recursos pictóricos de otros maestros.

Exposición Ricardo de Madrazo

Imagen de la sala de exposición “Ricardo de Madrazo (1852-1917): dibujos y acuarelas”. Foto © Museo Nacional del Prado.

.

La dimensión íntima y la memoria familiar

La exposición permite acercarse también a la vertiente más personal de Ricardo de Madrazo. Sus cuadernos contienen retratos de familiares, escenas domésticas, animales, objetos cotidianos y recuerdos de los lugares en los que transcurrió su vida. Realizados en muchos casos al margen de los encargos profesionales, estos apuntes muestran la función del dibujo como instrumento de observación y memoria.

Ricardo de Madrazo desempeñó, además, un papel fundamental en la conservación del legado familiar. Recibió de su padre una parte importante del archivo de los Madrazo y lo preservó íntegramente, haciendo posible su llegada hasta la actualidad. Una de las vitrinas reúne su diario de 1894 y una carta dirigida a Federico de Madrazo desde Toledo hacia 1875, ambos incorporados al Museo del Prado en 2012.

Junto a este material se presenta el retrato que Scipione Vannutelli realizó del joven Ricardo en 1866. Adquirido en 2025, es la primera obra del pintor italiano incorporada a las colecciones del Prado y permite evocar el ambiente artístico en el que Ricardo de Madrazo se formó desde la adolescencia.

Un conjunto reunido entre 2006 y 2026

La exposición es resultado de la política de adquisiciones desarrollada por el Museo del Prado entre 2006 y 2026, que ha permitido reunir obras hasta ahora poco conocidas y formar un conjunto de 29 cuadernos de dibujo. Se trata del segundo corpus más numeroso de cuadernos de un mismo artista conservado por la institución, solo superado por los 40 de Martín Rico.

Estas incorporaciones permiten recorrer todas las etapas de la trayectoria de Ricardo de Madrazo y reconstruir sus desplazamientos, relaciones personales y procesos de trabajo. La selección incluye obras sobre papel, documentos y el autorretrato más antiguo conocido del artista, fechado hacia 1880.

“Ricardo de Madrazo (1852-1917): dibujos y acuarelas” presenta así los resultados de un proceso continuado de adquisición, conservación, estudio y difusión. La exhibición conjunta de estas obras, expuestas prácticamente en su totalidad por primera vez, recupera la personalidad artística del miembro menos conocido de la familia Madrazo y amplía el conocimiento sobre el dibujo y la acuarela españoles de su tiempo

Enredando
Política de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Más información sobre la política de privacidad.