Versión clásica

Un año más la Ciudad de León celebró la fiesta de las Cabezadas.

Un  año mas se cumplió con la tradición en el Claustro de la Real Basílica Colegiata de San Isidoro. Y un año mas Cabildo y Ayuntamiento quedaron en tablas.

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld

Este domingo  24 de abril  coincidía además con el alzamiento de la Ciudad de León contra los franceses en 1808. Y un año mas la Ciudad de León cumplió con la tradicional ceremonia del “foro u oferta”, popularmente conocida como “Las cabezadas”. Ejerció de síndico la concejala de Cultura, Patrimonio y Turismo, Margarita Torres, quien defendió que la ofrenda del cirio de arroba y las dos hachas de cera fue un acto voluntario de la Ciudad al Patrón del Reino Leonés.

El Cabildo sin embargo insiste que tal ofrenda es una obligación de la Ciudad debido a la intersección del santo San Isidoro para que lloviera sobre León en 1158 y diera fin a la tremenda sequía que asolaba los campos leoneses.

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld

Y un año más la Real Basílica de San Isidoro de León acogió esta fiesta cuyo nombre proviene de las tres reverencias que los representantes de la ciudad hacen al despedirse del Cabildo en honor a una tradición relacionada con un milagro realizado por San Isidoro, teniendo como testigos con su hábitos blancos a los miembros de la Muy Ilustre Real e Imperial Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro.

Según recoge el “Chronicon Mundi” de Lucas de Tuy, en 1158 San Isidoro hizo que lloviera sobre León. En agradecimiento, la ciudad, representada por su Ayuntamiento, acude cada año a la Basílica de San Isidoro para ofrecer un cirio y dos hachas de cera.

En el claustro, el Cabildo acepta el presente, pero deja patente su carácter obligatorio. Por esta discrepancia, los representantes de ambas instituciones entablan una batalla dialéctica. Un año más empatan y la discusión (en realidad, una fiesta) se aplaza para el siguiente año.

 

El origen de la tradición

Habiendo una gran sequía, la gente del pueblo solicita ayuda a San Isidoro por medio de una rogativa. Llevaron sus restos en procesión. Al llegar a la localidad del Trobajo del Camino, a dos leguas de la ciudad, la urna que contenía los restos de San Isidoro empezó a pesar, y los mozos que pujaban no podían con ella. La dejaron en el suelo y empezó a llover copiosamente, pero los restos del Santo no se dejaban levantar del suelo.

Las cabezadas

Fotografía: Archivo Martínezld

La Infanta Doña Sancha, hermana del Rey Alfonso VII, al enterarse de lo ocurrido, fue a buscar los restos. Ante la imposibilidad de su traslado, se mantuvo orando y guardó ayuno durante tres días junto al arca que contenía los restos del Santo. Los restos del Santo habían sido trasladados a León bajo el auspicio de Doña Sancha. La Infanta prometió que nunca más los restos de San Isidoro volverían a salir del templo donde se custodiaban y donde aún hoy permanecen. Después de efectuada esta promesa, aparecieron tres mancebos que pudieron levantar, con milagrosa facilidad, el arca que contenía los restos de San Isidoro para regresarlos de nuevo a la Basílica.

Por este motivo y desde aquella fecha, el concejo de la ciudad de León, decidió pagar u ofrecer todos los años un tributo a San Isidoro por mediación de sus representantes. Así lo relata en sus crónicas que se conservan en el Archivo, Lucas de Tuy

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