Versión clásica

Comienzan las fiestas de Astorga con la lectura del pregón de fiestas

Astorga ofrece una extensa programación pensada para el conjunto de todos los astorganos y astorganas y para todos aquellos que visitan, en estas señaladas fiestas, la ciudad.

Las fiestas de Santa Marta son el merecido descanso anual para los habitantes del municipio. Por eso, desde el Ayuntamiento apuestan por una fórmula integradora que tan buena acogida tuvo el año pasado con espectáculos, cultura, deportes y actividades para toda la familia. Conciertos de rock, folk, pop, folklore y la defensa de las tradiciones como la Vuelta Chapista, exposiciones y una marea de actividades de muy diversos estilos para diferentes gustos y para todas las edades.

En este año 2017 la Banda Municipal de Astorga cumple 175 años de historia y se erige como una auténtica institución en la ciudad. Por eso, el Ayuntamiento quiere rendirle homenaje a través del cartel de las fiestas, así como un concierto que se celebrará el martes 22 de agosto.

Usando como escenario las calles, parques y plazas de la ciudad,  Astorga se llenará de alegría, deporte, cultura y fiesta.

Desde la Alcaldía además se agradece públicamente el trabajo y esfuerzo de las concejalías de Fiestas, Deportes y Cultura así como a todos los trabajadores municipales cuyo trabajo es el disfrute de todos.

 

Pregón de las Fiestas de Santa Marta de Astorga

Alberto Matías García Álvarez

Buenos días, Astorga!

Gracias a todos por estar aquí y por contener durante algunos minutos, que prometo que no serán muchos,  las ganas de que estalle la fiesta.

Gracias al Alcalde y a la corporación municipal por la invitación para pronunciar este pregón con el que se abren las Fiestas de Santa Marta de Astorga de 2017.    Es un honor para el que no soy consciente de haber hecho méritos suficientes, pero acepté el encargo asumiéndolo como otro más de los inmerecidos regalos que Astorga me hizo a lo largo de la vida.

Quiero empezar retomando una idea que Claro García, el anterior pregonero, dejó hace un año aquí mismo.   Nos recordó que  Astorga no es solo una ciudad. Explicó que es una forma de ser; una forma de estar en el mundo; una forma de comportarse, de sentir y de vivir la vida.

Pues bien, hoy me gustaría que estuviera ayudándome aquí, a mi lado, mi querido amigo Juan Carlos Villarcorta, quizá uno de los mejores intérpretes de esa Astorga que es mucho más que un espacio físico, una mica oxidada por miles de crespúsculos.  Nos enseñó que Astorga es una antigua palabra, es lo que queremos decir cuando decimos Astorga, y que desde luego la integran no solo el bello y antiguo entorno amurallado de nuestra infancia y nuestra vida adulta, sino la comunidad de astorganos que la han poblado y habitado; y las grandes y pequeñas historias que, entrelazadas, se han desarrollado en ese escenario.

Historias grandes, hechas de sucesos y acontecimientos importantes que todos recuerdan como las que nos dejaron escritos Matías Rodríguez, Luego Luis Alonso Luengo, Augusto Quintana o Martín Martínez,  nuestros cronistas. Pero también historias pequeñas, cotidianas, sin más trascendencia que el vivir diario. Estas astorganerías de Santiago Alonso Garrote; o aquellas menudencias que nos recordaba en su paseo por las calles de la ciudad al habla con los recuerdos el entrañable Manuel Gervasi.  Personajes como Evencio, don Magín, los Hermanos Velado, Luis el Músico que deambulaban por las calles  y vivían y contaban pequeñas historias, trazos en el óleo de Astorga, a las que también aludía Claro García el año pasado, al recordar el olor a leña del pan de San Andrés, que por cierto nos traía a casa el bueno de Rufino, nuestro historiador y panadero de cabecera, que se nos acaba de marchar a la Astorga de ahí arriba.

Quizá una de las razones que haya animado a la corporación a proponerme como pregonero es mi condición de ferroviario y mi vocación de astorgano, ahora que se intenta recuperar el tramo entre La Bañeza y Astorga de la vía férrea llamada impropiamente “Ruta de la Plata”, que en realidad, para los ferroviarios, es la línea de Plasencia Empalme a Astorga.

Se pretende (espero que entre todos lo logremos) recuperar estos kilómetros para usos turísticos, lo que además tendrá el efecto de preservar el patrimonio ferroviario para el disfrute y recuerdo de los ciudadanos.  Este proyecto permite también mantener viva la esperanza de su reapertura para servicios comerciales en algún momento. El esfuerzo que ahora hacen los ayuntamientos, la Junta y las instituciones servirá para facilitar esa reapertura que no carece de sentido común ni de racionalidad.  El itinerario del que en 1984 se nos dijo que no tendría nunca demanda suficiente está recorrido hoy por una estupenda autovía, prueba de que, una vez más, las previsiones de demanda se quedan obsoletas y casi siempre cortas.

Hoy siento con orgullo, en este nudo ferroviario que es Astorga, mi condición de ferroviario. No sé si esta vocación de astorgano y ferroviario tienen que ver con el hecho de que, según me explicó mi madre, mi primer viaje de largo recorrido, contando yo con apenas unos meses, fue de Madrid a Astorga en el TAF que entonces era la manera natural de llegar a Astorga una vez sustituido el “Maragatania Expres”, la lanzadera que traía y llevaba a nuestros padres a la capital.

La entrañable línea del Oeste era la ruta más natural para venir desde Madrid y era más astorgana, la  más exclusiva. Era el que Villacorta llamara “tranvía cereal del páramo” y cuyas estaciones sabía de memoria porque se las había ensañado su padre, ambulante de Correos como mi abuelo: Valcabado, Cebrones del Río, La Bañeza, Santa María de la Isla, Riego de la Vega, … Ya cerca de Astorga a Leopoldo Panero el tren le silbaba sílabas de infancia, en la Sequeda, una costumbre del alma y en un lado del mundo donde todo calla. Allí mismo, en Valderrey,  cargaba los vagones de pienso Luis González, hoy  decano de los regidores de Astorga una vez que este año se nos fue nuestro buen alcalde don Gerardo.

Unos  minutos después pasaba el Charango por la estación del Oeste donde las máquinas pequeñas hacian “piii” y las grandes “beee” como nos dejó explicado Macho, uno de los protagonistas de “La Flor y la ceniza”, que era hijo de fogonero y por ello doctor en trenes.  Nuestro convoy rendía viaje en la estación de Puerta de Rey, donde Pepe Ramos y su familia nos recibían en el Hotel Norte que era en realidad una sala de espera de la estación, cuarto de descanso de ferroviarios y un  portal de la ciudad como el que ahora, con gran acierto, quiere recuperar el ayuntamiento. Ya no estará allí Victoria, que nos vendía los periódicos (La Luz, El Pensamiento, La Proa, El Diario de León..) y que además ayudaba a Riancho y a otros ferroviarios facilitando información de trenes.

Hoy los tiempos han cambiado. Ya se puede llegar de Astorga a Madrid por tren en menos de tres horas y cada vez más peregrinos y turistas buscan nuestra ciudad como comienzo de una etapa del camino o como destino para un fin de semana. En los años jóvenes yo también comenzaba ahí mi veraneo cuando no cabíamos todos en el Seat 600 y me ofrecía como voluntario para venir en el Ómnibus de Ponferrada.

Aquellos felices veranos de mi juventud terminaron abruptamente cuando desapareció nuestra casa de vacaciones que no era otra que el Hotel Moderno, de cuyo incendio se cumplirán 40 años dentro de unos días, en una noche de septiembre poco después de ver el Telediario presentado por Alberto Delgado.

Astorga ha ido perdiendo edificios históricos, paisajes, personajes y ambientes, pero también recupera vestigios físicos y sentimentales de antaño.  El año pasado recuperamos la fuente morisca del jardín, para que los conciertos de banda municipal, que ahora cumple 175 años, tengan un entorno más tradicional.

Y este verano precisamente ha vuelto a abrir sus puertas el renovado teatro Gullón, que junto al Capitol, Asturic, Tagarro, y el felizmente sobreviviente Velasco nos permitían en aquellos años de juventud ver el mejor cine, y cimentaron otra especialización cultural de la ciudad (junto al periodismo, la música o la literatura) que tiene su concreción en el festival de cortos que este año se abrirá dentro de unos días, precisamente en el teatro que lleva el apellido de Manuel Gullón, teatro que ha comenzado su nueva andadura con un Congreso Internacional dedicado a otro Gullón, en este caso, Ricardo.

También este año recuperamos la memoria de Leopoldo Panero, con la excelente edición por el ayuntamiento de sus obras completas, con debates científicos en torno a su figura, y con el rescate de su casa astorgana, que deja de ser un jardín romántico que escrutábamos de chavales desde fuera de la verja, con el telón de fondo de la galería en la que adivinamos discusiones literarias de inalcanzables intelectuales. Ahora la podemos ver, recorrer, pisar; y, lo que es más importante, se ha llenado de vida para el disfrute de todos, y en estos primeros días de uso público nos recuerda con fotos en blanco y negro historias antiguas, personajes de antaño, a la vez que se nos promete una programación llena de atractivas exposiciones que encajan perfectamente en la personalidad de la ciudad y del espacio en el que se enmarcan.

Y otra novedad cultural la constituye la apertura del “Museo del Tiempo”, que, junto el del chocolate (que en esta nueva  etapa recupera la casa de don Paulino) sirve para, con el concurso de más de cien relojes, subrayar la intemporalidad de la cuidad y rendir homenaje a los diez industriales relojeros astorganos que aquí son recordados y homenajeados. Este museo nos recuerda que el tiempo es una suerte de dial que nos permite desplazarnos por los recuerdos y navegar por la historia con la facilidad con que José Ramos, promotor del Museo, gira con el dedo índice las manecillas de los  minutos y  ¡zas!  ya estamos en otro tiempo, en otro momento. Si diera hacia adelante unas cuantas vueltas, llegaría a las fiestas del año próximo que traerán otro pregonero,  otro programa festivo, pero también (¡faltaba más! con vuelta chapista y fuegos artificiales, e idéntica ilusión.

Pero ¡por dios!, vamos a disfrutar antes estas fiestas y estos fastos, y de todo el año que se nos presenta lleno de oportunidades.

Astorganos: ¡La fiesta ha comenzado!. ¡Viva Astorga!

Fecha de inicio: 19-08-2017

Fecha fín: 27-08-2017

Lugar: astorga

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