El calendario se colgaba en los comercios y las casas para contabilizar el paso de las siete semanas de la Cuaresma, periodo de ayuno y abstinencia de carne que precede a la Semana Santa.
El Museo del Comercio y la Industria obsequiará, un año más, a todos los visitantes con la Cuaresmera 2026. A partir del 18 de febrero, miércoles de Ceniza, el centro museístico repartirá este tradicional calendario popular, cuyo diseño de este año lleva la firma de la artista María Crisóstomo.
El calendario se colgaba en los comercios y las casas para contabilizar el paso de las siete semanas de la Cuaresma, periodo de ayuno y abstinencia de carne que precede a la Semana Santa. La figura de la anciana con siete piernas y los alimentos propios del tiempo de vigilia religiosa, verduras y pescado, solía producirse en cartón o madera. En los escaparates de los ultramarinos se colocaba a la vista para anunciar la venta de bacalao en salazón.
Las siete piernas representan las siete semanas, que es el tiempo total de ayuno del Señor en el desierto. Al calendario, por tanto, hay que irle recortando una pierna semanalmente hasta llegar al Domingo de Resurrección, cuando se celebraba el día con una suculenta comida en la que aparecía la carne en forma de cordero, embutidos u hornazo.
Desde el siglo XVII se popularizó la imagen de la anciana de siete piernas, llegando a ser tan popular que hasta Picasso dibujó una conocida y polémica Cuaresmera, la Chumbera.





