Versión clásica

La desaparición de un estadista leonés, Alfonso V, el de los Buenos Fueros

Un 5 de mayo fallecía, pues, la esperanza del Reino y uno de los más importantes que ciñeron la corona León, a pesar de su juventud, puesto que apenas alcanzó los 34 años de edad.

Alfonso V

Busto de Alfonso V en la plaza de San Marcelo de León. Fotografía: Martínezld

El suceso que traemos esta semana a la reflexión no podría ser más luctuoso puesto que suponía, no solo el fallecimiento de una persona, el rey Alfonso V, sino que acarreaba, al menos en apariencia, el fin de un recién comenzado ciclo de recuperación del Reino en casi todos sus órdenes. Al propio tiempo, terminaban, con la desaparición del citado rey, todas las esperanzas que había levantado su figura y su obra, pues, por lo conseguido hasta aquel momento, parecía pronosticar que Alfonso Vermúdez estaba llamado a grandes realizaciones; sin embargo, todo ello se truncaba de una manera ciertamente inesperada.

Alfonso V

Recreación de la Coronación de Alfonso V de León. Fotografía: Martínezld

Por esta razón, y por la innegable importancia de su figura, especialmente en el aspecto legislativo, con los fueros de 1017 y 1020, y aunque solo fuera indirectamente, ya hemos hecho alguna alusión a este importante personaje de nuestra historia, D. Alfonso V, el Noble, o el de los Buenos Fueros, y seguirá apareciendo, necesariamente, en posteriores entregas.

Recordemos, a la hora de enjuiciar los tiempos y los acontecimientos, para valorar la figura del rey, las expectativas sobre su reinado y hasta el desarrollo de los acontecimientos que narramos, la fundada opinión de don Anselmo Carretero Jiménez: “La corona de León se levantaba entonces de su grave postración, en un intento de recuperar la perdida hegemonía de la España cristiana. Y en tanto que el rey Sancho el Mayor de Pamplona concertaba con el conde castellano Sancho García un acuerdo sobre sus fronteras comunes, favorable a Navarra, el rey de León tenía que hacer frente a la rebeldía de algunos de sus condes, a la hostilidad del rey de Pamplona y a un nuevo ataque de los normandos que, entrando por el Miño, llegaron a saquear e incendiar Tuy”.

Nada nuevo, podríamos concluir, teniendo en cuenta lo que venimos manifestando sobre las traiciones repetidas de los condados del Este y las envidias de los otros reinos peninsulares ante la importancia innegable del de León.

milenario del fuero de León

Facsímil de los Fueros de León. Fotografía: Martínezld

Sin embargo, una serie de acontecimientos favorables van a dar pie a nuestro Alfonso para asentar definitivamente su poder e incluso avanzar los límites del Reino a costa de los enemigos del Sur musulmán.

milenario del fuero de León

En plena pandemia se celebró el milenario del Fuero de León. Fotografía: Martínezld

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Alfonso V de León. Colección de cuadros de los Reyes de León. Fotografía: Martínezld

Así podemos señalar la desaparición de Almanzor (9 de agosto de 1002), incluso la muerte de Abd-al Málik, su hijo (20 de octubre del 1008) y del medio hermano de este, Abd-al-Rahman Sanchuelo (3 de marzo de 1009); todo ello supuso que la guerra civil se enseñoreó del Califato hasta su disgregación posterior en reinos de taifas.

En cuanto al siempre sedicioso condado de Castilla, en 1017 muere el conde Sancho García (poco después moriría también García Gómez), que había representado, ciertamente, un quebradero de cabeza para Alfonso, a pesar de ser, no solamente su señor, sino incluso su sobrino, y cuya regencia siempre ambicionó. La opinión del rey sobre este personaje quedó patente, cuando más tarde señaló que los condes Sancho García (de Castilla) y García Gómez (de Saldaña) habían sido las sobras negras de su infancia).

Con todas esas circunstancias a su favor, Alfonso juzga de interés, en un primer momento, recuperar las tierras que le habían sido sustraídas por su tío en los límites orientales del Reino, especialmente en la zona del río Cea, y aprovechar también la decadencia del Califato para extender sus fronteras hacia la línea del río Mondego, actual territorio portugués, lo que se conseguiría definitivamente algunos años más tarde, en la época de los reyes Sancha y Fernando.

Cierto es que en esas tierras del futuro condado portucalense ya había ejercido como rey, dependiente de su hermano Alfonso IV, y antes de ser nombrado rey de León, el gran Ramiro II, el vencedor de Simancas, pero las circunstancias posteriores a su muerte, habían retraído las fronteras y tiempo era de recuperarlas.

Alfonso, entonces, prepara un gran ejército, con la idea de llegar hasta Coímbra, laConímbriga romana que había pasado a denominarse Kulūmriyya y había sido repoblada, en años anteriores, con elementos andalusíes, por iniciativa del propio Almanzor. Estas decisiones habían hecho de ella un punto estratégico, no solo para el comercio entre cristianos y musulmanes, sino que la ciudad y su zona de influencia se habían convertido en un bastión importante de defensa de aquella parte del territorio. El río Mondego suponía también un elemento de protección de la ciudad y sería un punto decisivo en la línea que se vertebraría para el avance de la frontera del Reino, como así sucedería más tarde.

Antes de acceder, sin embargo, a Coimbra, quizá, no solamente por ser una ciudad que cerraba su avance hacia el Sur (y era de interés tenerla controlada), sino también por el recuerdo de las huellas leonesas pasadas, como hemos señalado, el rey cerca la ciudad de Viseo intentando su rendición.

Y aquí, podemos señalar que todas las crónicas y todos los historiadores que se han ocupado de esta parte de la historia, sin discusión alguna, todos están de acuerdo en que Alfonso, quizá por el excesivo calor, quizá porque juzgara que a la distancia a la que se encontraba, el hecho no entrañaba peligro alguno, por parte de los sitiados… sin embargo “cuando el rey se encontraba recorriendo a caballo las murallas, vestido solo con una camisa de lino, fue herido por un hábil arquero o ballestero enemigo que le disparó desde una torre, a consecuencia de lo cual murió”.

san isidoro

Basílica de San Isidoro de León. Fotografía: Martínezld

Evidentemente, el cerco fue levantado y el cuerpo del rey fue traído hasta León, a la iglesia de San Juan Bautista y Monasterio de San Pelayo (en el futuro San Isidoro), al lado de su primera esposa Elvira Menéndez, cuya construcción había impulsado puesto que la idea del edificio debe ser atribuida, en buena lógica, a su padre, Bermudo II. A este respecto, siempre se ha mantenido que fue Alfonso V el que la había edificado “con materiales pobres”; sin embargo, investigadores de finales del pasado siglo han demostrado que quizá reedificara la iglesia, con materiales menos dignos de los que se emplearían más tarde, pero que, al menos, los cimientos fueron hechos en piedra y serían aprovechados posteriormente para el desarrollo que llevaron a cabo Sancha, su hija, y Fernando I.

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Fotografía: Wikipedia/Luso-Tuga Pedrosimoes7

viseu

Murallas de Viseu. Fotografía: Wikipedia

Los hechos de su fallecimiento están absolutamente probados, sin embargo, curiosamente, hemos encontrado hasta cuatro fechas diferentes para la narración de los mismos; para unos el fallecimiento ocurrió el día 5 de mayo de 1028, para otros, por el contrario, el 4 de julio; determinadas opiniones se inclinan hacia la fecha del7 de agosto y algunas aventuran un retraso hasta el 10 del mismo mes.

Quizá no sea un elemento probatorio definitivo, pero si nos atenemos al calendario románico que conservamos en el Panteón de reyes de la Basílica de San Isidoro, donde se encuentra al menos su lápida, deberíamos señalar que el mes en el que vemos a un hombre que se prepara para ir a la guerra es el mes de mayo, quedando reservados los meses de verano para las tareas agrícolas. Desde ese punto de vista, parecería más lógico pensar que, en efecto, la fecha más probable sería alguna dentro del mes de mayo.

Cierto es que, a causa del calor, como se señala, el rey caminaba sin la necesaria protección, lo que, seguramente, ha llevado a pensar que, necesariamente, deberíamos estar hablando de los meses de julio o agosto; quede, sin embargo, y faltos de documentación contrastada, la duda y nuestra reflexión al respecto.

Panteón Real de León. Fotografía: Martínezld

Sobre un sepulcro de los pocos que aún conservamos completos, en el Panteón de reyes de San Isidoro, podemos ver una lápida que dice:

H. IACET ADEFONSUS QUI POPVLATIT LEGIONEM…ET DEDIT BONOS FOROS ET FECIT/ECCLESIAM HANC LVTO ET LATERE. HABVIT PRAELIA CUM/SARRACENIS, ET INTERFECTUS,EST SAGITTA APUD VISEUM/PORTUGAL FUIT FILIUS VEREMUNDI ORDONII/OBIIT ERA M SEXAGESIMA QUINTA III NAS M.

“Aquí yace Alfonso, que pobló León y dio Buenos Fuero e hizo esta iglesia de barro y ladrillo. Tuvo guerra con los sarracenos y fue muerto por una flecha cerca de Viseo (Portugal). Fue hijo de Vermudo Ordóñez. Murió el 5 de mayo de la era 1065.”

Para terminar, diremos que, al trasladar estos años de la “era cristiana” a nuestro calendario actual, podemos observar que hay un error de un año, puesto que la lápida fija su muerte en 1027, pero hay pruebas suficientes para asegurar que la misma se produjo en 1028.

Así fallecía, pues, la esperanza del Reino y uno de los más importantes que ciñeron la corona León, a pesar de su juventud, puesto que apenas alcanzó los 34 años de edad.

Lo problemas que dejaba atrás, a sus dos hijos Sancha y Vermudo III, además de las apetencias de Sancho el Mayor de Pamplona, eran también de la mayor importancia y dignas de ser consideradas.

  • Textos: Hermenegildo López
  • Fotografías: Martínezld

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