Versión clásica

Los Reyes de León en la fachada del Ayuntamiento de Zamora

Con motivo de la celebración de las fiestas de la Concha de Zamora tuvo lugar este pasado fin de semana un mercado medieval denominado “El Cerco de Zamora”.

portico de la lealtad zamora

Fotografía: Martínezld

El Cerco de Zamora ha pasado de ser motivo de sinónimo de traición y villanía, merced a los romances y glosas anexionistas castellanas, a ser glosado ahora como sinónimo de valentía y orgullo.

  • Rey don Sancho, rey don Sancho!,
  • no digas que no te aviso,
  • que de dentro de Zamora
  • un alevoso ha salido;
  • llámase Vellido Dolfos,
  • hijo de Dolfos Vellido,
  • cuatro traiciones ha hecho,
  • y con esta serán cinco.
  • Si gran traidor fuera el padre,
  • mayor traidor es el hijo.
  • Gritos dan en el real: –
  • ¡A don Sancho han mal herido!
  • Muerto le ha Vellido Dolfos,
  • ¡gran traición ha cometido!
  • Desque le tuviera muerto,
  • metiose por un postigo,
  • por las calles de Zamora
  • va dando voces y gritos:
  • -Tiempo era, doña Urraca,
  • de cumplir lo prometido.
  • .

De nuevo se dio aquí el clásico “de qué te sirve ganar una batalla si te enfadas con el cronista”.

En tal sentido el 22 de diciembre de 2010 el mal llamado “Portillo de la traición” –estrechamente vinculado al Cerco de Zamora- cambiaba su denominación por la de “Pórtico de la Lealtad”, siendo alcaldesa la popular Rosa Valdeón. Una placa instalada en el mismo nos recuerda ese cambio.

muralla de zamora

Fotografía: Martínezld

En este cambio de mentalidad, habremos de dar las gracias al buen juez Federico Acosta Noriega que consiguió, aun no siendo zamorano, por medio de la revisión del juicio y de concursos poéticos, continuados por su hija María del Carmen Acosta Roda, preparar las conciencias para que se aceptaran sus tesis y las de muchos otros zamoranos hasta conseguir cambiar el nombre de aquel afrentoso Portillo de la Traición… ¿Traición a quién? Preguntaría cualquiera medianamente informado.

Uno de los poemas más definitorios, en ese sentido, podría ser el siguiente «La historia de doble filo» (según nos han informado, de Francisco Álvarez):

  • Joven viuda, de belleza
  • tan solo igual a su brío,
  • salió Judit de Betulia
  • cruzando el campo enemigo,
  • y hablo de entradas secretas
  • con el general asirio.
  • De su belleza hizo un arma
  • tan letal como un cuchillo
  • y su doblez no fue menos
  • que la doblez de Vellido;
  • pleitesía el zamorano,
  • y en la hebrea el erotismo;
  • el uno como la otra
  • diestros en hablar fingido.
  • Cada cual uso sus medios
  • que en el fondo eran los mismos;
  • sin escrúpulos, sin dudas,
  • tras idéntico destino.
  • ¿Y hoy en Vellido hay traición
  • y en Judit hay heroísmo?
  • Así se escribe la historia.
  • Qué distinto hubiera sido
  • si el asedio de Betulia
  • lo hubiera escrito un asirio
  • y un trovador leonés
  • los romances de Vellido.
  • .

No nos resistimos a traerles a ustedes también un soneto de nuestro colaborador Hermenegildo López González, que mereció, en aquellos momentos, el premio de mejor poema del mes, en la página poesía pura. Dice así:

  • Un nuevo Cid vuelve del destierro… de la historia
  • Cerrado está el portón a piedra y lodo…
  • El lodo de la historia, la mentira
  • tejida en falsedad por falsa lira
  • de trovador que busca su acomodo.
  • Nadie responde al grito silencioso
  • de un milenio, cargando la vileza
  • de un Judas reencarnado; tu proeza
  • es, Bellido, tu cruz, y es doloroso.
  • El ciego sol de la verdad se estrella
  • en mentes embotadas o dormidas;
  • mas las musas defienden tu querella,
  • tu causa no la damos por perdida.
  • Sembraremos el campo de tu huella,
  • la flor mejor para una bienvenida.
  • .

Hoy los tiempos han cambiado y, menos mal, los zamoranos exhiben con orgullo cómo su gran héroe Vellido Dolfos defiende a su señora Doña Urraca a la que sus padres Fernando I y Doña Sancha le habían otorgado el Señorío de Zamora, al repartir su Reino entre sus vástagos. Y es que los zamoranos han dado grandes momentos de gloria al Reino de León (algún día hablaremos por ejemplo de la toma de Mérida y cuyo puente lucen, desde entonces, con orgullo en su escudo).

murallas de zamora

Fotografía: Martínezld

La historia del cerco de Zamora es de sobra conocida. Sancho, por cierto, el mayor de los hermanos, cree injusto el reparto que han hecho sus padres y por lo mismo intenta, por medio de las armas, quedarse con los Reinos entregados en testamento a ellos: Galicia le había correspondido a García y León a Alfonso. Este era el mayor problema de Sancho, puesto que, con el Reino de León, Alfonso heredaba el Imperium, el prestigio y la historia; el reino de Castilla era un simple advenedizo para la misma. No había hecho más que cambiar de nombre; de condado dependiente de León a un reino inventado por el padre, último conde de dicho territorio.

Demos una vuelta a la historia que nos han contado y diremos, mirado desde el punto de vista zamorano, que en una valiente y brillante acción de guerra Vellido Dolfos, leal a su señora, ejecuta a Sancho Rey de Castilla delante de las barbas del mismo Cid Campeador, el mitificado héroe castellano.

El Cerco y asedio a Zamora duró siete meses y seis días.

Esto acontece el 6 de octubre de 1072. Ofendidos los castellanos por esta gesta, el caballero Diego Ordóñez de Lara, delante las murallas, insulta a los zamoranos por lo que entiende que es una cobardía ante el regicidio. Arias Gonzalo, albacea del testamento de Fernando I de León, y que había sido elegido por los zamoranos como capitán de sus ejércitos, recoge la afrenta. Al no permitirle luchar, doña Urraca, envió uno tras otro a tres de sus varios hijos a batirse en duelo. Tres mueren combatiendo frente a Ordóñez en el Campo de la Verdad, pero el último derrota a Ordóñez antes de morir, salvando así la honra de la ciudad.

mercado medieval zamora 2019

Fotografía: Belén Panero

Todos estos acontecimientos, aunque envueltos en leyenda y poesía de la mano de quienes tratan de servir a quien bien les pague, han sido sobradamente conocidos, ya que forman parte del ”Romancero” que de este modo configura una magnífica crónica sobre la gesta del Cerco de Zamora.

ordoño II libro de las estampas

Fotografía: Martínezld

Hoy, 947 años después, Zamora recrea con orgullo esa gesta con un mercado medieval. Durante este pasado fin de semana las calles del Casco Histórico de la ciudad, un año, más se han convertido en el epicentro del espectáculo y la animación callejera de esta recreación.

Y para sorpresa de todos, en vez de las clásicas y manidas horteradas medievales como águilas, aguiluchos, flores de lis, hojas de roble, cruces templarias, cruces negras, osos, osos amorosos y demás quincalla y colgajos estandarizados para todas las ferias medievales que pueblan a lo largo y ancho de la geografía española, Zamora ha lucido, con orgullo, como corresponde, en los balcones del Ayuntamiento, presidiendo el evento, unos reposteros con las imágenes de los Reyes de León, obtenidas del libro de las estampas o testamento de los Reyes Leoneses.

muralla de zamora

Fotografía: Martínezld

Así hemos podido identificar a los Reyes Leoneses que presiden tanto el Ayuntamiento Nuevo como el Ayuntamiento Viejo de Zamora. Ahí tenemos a Alfonso V el de los buenos fueros, Ordoño II el Grande, Ordoño III el joven , Ramiro III, Fernando I o Vermudo II.

Espléndida iniciativa del Ayuntamiento de Zamora para recordar su pasado y su rica historia vinculada al Reino de León, corazón del mismo y que dio al reino leonés reyes de la talla de Alfonso IX, zamorano, fundador de la Universidad de Salamanca, convocante de la Curia regia de 1.188, que dio origen al parlamentarismo, cuando tuvo el atrevimiento y la gran visión para la época de dar voz a los sin voz o conquistar Cáceres o aun inaugurar el fantástico Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela. Un gran zamorano y un gran rey, sin duda alguna; quizás uno de los más grandes de la gran historia de estos reinos.

 

El libro de las estampas o Libro de los testamentos de los reyes de León

El Libro de las estampas, conocido también como Libro de los testamentos de los reyes de León, es un códice medieval de finales del siglo XII o principios del siglo XIII conservado en el Archivo de la Catedral de León. Recibe su nombre por contener retratos de varios reyes de León y la condesa Sancha, figuras nobiliarias que contribuyeron con sus donaciones a la construcción de la Catedral de León.

libro de las estampas

Fotografía: Martínezld

El texto que contiene los testamentos de diferentes reyes de León, comprende un conjunto de 25 documentos históricos de alto valor jurídico, entre ellos una descripción de la diócesis del Reino de León tras las invasión árabe de la península ibérica.​

La espléndida decoración miniada incluye los retratos de siete reyes de León – Ordoño II, Ordoño III, Ramiro III, Bermudo II, Fernando I, Alfonso V, Alfonso VI – y una estampa que muestra la escena del asesinato de la condesa Sancha Muñiz a manos de su sobrino.

Este códice fue robado en el año 1969, siendo recuperado ocho años más tarde en manos de un anticuario de Alemania. Fue devuelto a la Catedral de León en el año 1977. En 1980 la Editorial Nebrija publicó una edición facsímil para coleccionistas, compuesta por 2470 ejemplares.

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