El sábado, 21, a las 12 horas, los intérpretes de la compañía mantendrá un encuentro con el público en el Bergidum con entrada libre.

Ron Lalá convierte la conquista americana en un divertido, mordaz y festivo musicalEn “La desconquista” están más presentes que nunca las claves de Ron Lalá: textos en verso cargados de mordacidad y sátira, ritmo endiablado, canciones chispeantes y un quinteto de comediantes inimitables. Los ronlaleros confirman que su estilo es ya un género propio: dinámico, juguetón, caleidoscópico y, por encima de todo, intensamente teatral. La obra se presenta en el Bergidum los días 20 y 21 de febrero y las localidades están a la venta.
El sábado, 21, a las 12 horas, los intérpretes de la compañía mantendrá un encuentro con el público en el Bergidum con entrada libre.
Estamos a finales del siglo XVI. Tres náufragos a la deriva vagan rumbo al Nuevo Mundo: el capitán Galán anhela la gloria, el marino Fulano persigue el oro, el misionero fray Pío busca almas para la fe. Y dos cronistas anotan sus peripecias y desventuras para descubrir que nada es como parece.
“La desconquista” es una comedia en verso con música en directo y ritmo desenfrenado, basada en las crónicas del Indias. Una fiesta escénica y musical que gira en torno a las ambiciones, obsesiones, miedos y angustias del Imperio donde no se ponía el sol, en su afán de conquista y en su pasmo ante la nueva realidad de un continente aún desconocido.
“La obra está concebida como una sátira acerca de lo trasnochado que puede ser hoy cualquier afán de conquista de las vidas ajenas. Vivimos en unos tiempos en los que ser inmigrante se ha vuelto a convertir en pecado. Y nosotros, en nuestro espectáculo, sin nombrar a nadie, creo que recordamos a todos los que están llevando este mundo a donde lo están llevando”, señala Álvaro Tato, dramaturgista y letrista de la compañía.
El público llena los teatros por donde pasa Ron Lalá y la crítica ha sido unánime en los elogios. Así, en ABC se ha escrito “Ron Lalá no hace teatro: lo desborda. Un cóctel con humor chispeante, música en vivo y pellizcos de poesía. Han inventado un idioma propio: un teatro que no se parece a nada y que, sin embargo, habla a todos. Fiesta, crítica y celebración. El ronlalismo no se explica: se vive”.
Javier Vallejo en Babelia, señala que “la vis satírica de todo el equipo hacen pensar en las actuaciones de Dario Fo. El siglo XVI les sirve para hablar de nuestros días. El público les aplaudió en pie, les ovacionó” “Comedia con corazón”; “Una genialidad. Pura magia teatral”, “Gran teatro y gran diversión a un tiempo, con un gusto exquisito, diálogos de altísimo y desternillante memoria”; “Otro clásico ineludible. La Desconquista nos conquista. No dejen de sentirla, vívanla” son algunos de los comentarios que han recogido las representaciones de este trabajo.
Bajo la dirección de Yayo Cáceres, Juan Cañas, Miguel Magdalena, Diego Morales, Luis Retana y Daniel Rovalher ponen el escenario patas arriba para recordanos que una sociedad que no es capaz de reírse a fondo de todo, incluso de sí misma, está enferma, ya que “la risa es la inteligencia del alma”.





