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UPL y PP exigen la retirada de los bolardos instalados en algunas calles de León

UPL reclama al equipo de gobierno del PSOE la inmediata retirada de los bolardos de plástico instalados en la ciudad

BOLARDOS

Fotografía: UPL

El equipo de gobierno del Partido Socialista, sin mayor información al resto de los grupos políticos, ha instalado una serie de bolardos de plástico de protección en distintos puntos de la ciudad que delimitan un carril destinado a autobuses.

Citados bolardos  constituyen un peligro grave para la circulación viaria y la seguridad de los vehículos motociclistas y ciclistas, teniendo en cuenta que los carriles, si bien tienen la anchura reglamentaria, no son lo suficientemente anchos teniendo en cuenta los giros que en esa zona se realizan, como de hecho ha quedado demostrado que tras pocos días de su instalación ya hay uno de ellos que ha sido arrancado al haber sido golpeado por algún vehículo.

bolardos

Fotografía: UPL

Ante las protestas vecinales de los usuarios de la calzada, desde el Grupo Municipal de UPL exigimos al equipo de gobierno del Partido Socialista que, sin criticar la medida de la delimitación mediante pintura, que no afecta a la circulación, se hace preciso la inmediata retirada de esos bolardos o pivotes de plástico que, como antes decíamos, suponen un peligro y ello antes de que se produzca un grave accidente.

 

PP: “Diez tiene que explicar cuánto  ha costado el capricho de sembrar la ciudad de bolardos y quitarlos al día siguiente”

El portavoz y el vice-portavoz el Grupo Municipal del Partido Popular, Antonio Silván y Fernando Salguero respectivamente, han mantenido este pasado viernes una reunión con los representantes de la Asociación Provincial de Autoescuelas de León ante el caos que ha supuesto para el tráfico de la ciudad el plan de movilidad impulsado por el alcalde, José Antonio Diez. Una iniciativa “chapucera, con prisas y falta de planeamiento” que ha convertido León en una carrera de obstáculos en la que sortear los bolardos verdes, acertar cuál es el carril adecuado y buscar la manera de tomar un simple desvío se ha convertido en un auténtico reto para los conductores. Sin contar el despilfarro económico que supone colocar estas balizas cilíndricas en medio de los carriles que, en la mayoría de los casos, ya han sido arrollados por los vehículos por la falta de visibilidad. Tras anunciar el alcalde que los va a retirar, el PP pide por escrito el coste exacto y documentado de esta nueva ocurrencia, con cargo al contrato de señalización.

pp reunión con los representantes de la Asociación Provincial de Autoescuelas de LeónLeón, 2 de agosto de 2020.- Las medidas improvisadas por el equipo de gobierno PSOE-Podemos están suponiendo un auténtico despropósito en el que conducir por la ciudad se ha convertido en una yincana. Y todo esto, en pleno verano, con una circulación muy rebajada por las vacaciones pero a semanas del inicio del curso escolar, con lo que supone de aumento para el tráfico de la ciudad.

El último capítulo del culebrón de los bolardos fantasma es que el alcalde ha anunciado hoy que no va a reponer los que ya han sido arrollados y que los operarios municipales retirarán los que aún están tiesos. Un experimento caprichoso que ha tenido un coste, que el PP municipal quiere conocer: “Esta ocurrencia ha costado mucho dinero a los leoneses, así que tendrán que explicarlo; porque si está dentro del contrato de señalización vial eso supone que este nuevo invento del gobierno municipal se ha comido parte del presupuesto, con lo que no se podrán llevar a cabo otras actuaciones”.

El portavoz y el vice-portavoz el Grupo Municipal del Partido Popular, Antonio Silván y Fernando Salguero respectivamente, han mantenido esta mañana una reunión con los representantes de la Asociación Provincial de Autoescuelas de León ante el caos que ha supuesto para el tráfico de la ciudad el plan de movilidad impulsado por el alcalde, José Antonio Diez.

Una iniciativa calificada como “chapucera, realizada con prisas y falta de planeamiento” que ha convertido León en una carrera de obstáculos en los que sortear los bolardos verdes, acertar cuál es el carril adecuado y buscar la manera de tomar un simple desvío se ha convertido en un auténtico reto para los conductores; sin contar el despilfarro económico que supone colocar estas balizas cilíndricas en medio de los carriles que, en la mayoría de los casos, ya han sido arrollados por los vehículos por la falta de visibilidad.

Los representantes de las autoescuelas han criticado la utilización de señales verticales ‘no ajustadas al reglamento’, en las que “en la misma se indica que un carril es para uso de buses y taxis y al mismo tiempo que es exclusiva para bicicletas, por ejemplo”. En la reunión, los cuatro presentes han destacado que “es una barbaridad que convivan en un carril los autobuses, taxis, ciclistas y patinetes, con lo que supone de peligro para los ciclistas compartir un espacio tan pequeño con vehículos de la envergadura de los autobuses urbanos”.

 

Cambios de dirección por línea continua

En las medidas tomadas por el alcalde Diez hay situaciones como que “si vas por el Puente de los Leones hacia la Estación de Renfe no puedes coger dirección hacia el Paseo de Salamanca, no lo permite el nuevo carril prioritario”. Y otras, como que el Reglamento de Tráfico señala que la línea imaginaria entre dos bolardos (balizas cilíndricas) se convierte en continua, ya sean dos metros, veinte o doscientos.

Plan de movilidad… al chapista

El pasado mes de mayo, el alcalde de León, José Antonio Diez, anunciaba un plan con “importantes cambios en la movilidad de la ciudad”. Lo que quizás los leoneses desconocían es que iba a sembrar las calles de la ciudad de unos bolardos verdes en mitad de las calzadas que ayer se ‘comían’ los conductores ante la falta de visibilidad (puestos por la mañana, en el suelo por la tarde). No solo eso, los cojines berlineses de La Corredera se han convertido en cuchillos afilados para las ruedas de los vehículos, mientras que los itinerarios de las zonas 20 y 30 son un dislate que hasta impiden en algunas vías el cambio de dirección obligando a los conductores a atravesar líneas continuas.

Plan de movilidad… al chapista para el PPLeón, 2 de agosto de 2020.- Las redes sociales se convertían estos días en un hervidero de comentarios y ‘memes’ sobre la última ocurrencia del alcalde, José Antonio Diez: sembrar las calles de León de una especie de bolardos para separar la calzada en dos que, en algunos casos, duraron erectos unos minutos.

Cuando el pasado 7 de mayo Diez anunció un plan para conseguir “importantes cambios en la movilidad de la ciudad para recuperar espacio peatonal, mejorar el distanciamiento social y abrir más huecos a la actividad económica, ejes imprescindibles para la reactivación de la ciudad en el nuevo escenario” nadie pensó en que circular por la ciudad de León se iba a convertir en una carrera de obstáculos que, en muchos casos, tendría la meta en el taller de chapa y pintura.

Plan de movilidad… al chapista para el PPDiez explicaba entonces que estaban trabajando para adaptar las nuevas necesidades al diseño de la ciudad con el objetivo fundamental de conciliar la seguridad sanitaria de la ciudadanía, la seguridad en la movilidad y la actividad hostelera, comercial y turística con criterios de sostenibilidad pero también de facilidad y rapidez para ejecutar las medidas; “dichas medidas afectarán claramente a todos los modos de movilidad existente, estableciendo un antes y un después en relación a las estrategias de dimensionamiento y reparto del espacio público utilizado hasta ahora”.

Para el Partido Popular, es cierto que la gestión del alcalde Diez ha supuesto un antes y un después para la ciudad. “Un antes y después que con las prisas, la imprecisión y las chapuzas del equipo de gobierno han convertido a León en una ciudad intrasitable. Desde los 500.000 euros para pintar Ordoño hasta la ‘ridiculez’ de los bolardos, los cojines berlineses cortados y afilados como cuchillas, los cruces del Paseo Salamanca o Guzmán impidiendo los giros a la derecha, o el cierre del centro los fines de semana con las consecuencias que está teniendo para la hostelería”. Un antes y un después, efectivamente.

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