Dos fechas en mayo, 16 y 30, y un recorrido por bodegas, centros de interpretación y wine bars que recuerda, por si alguien lo había olvidado, que Rioja Alavesa es mucho más que una etiqueta.
Hay viajes que se planifican con meses de antelación, y luego está el Enobus: te subes a las nueve de la mañana en Bilbao —o a las diez en Vitoria, o a las diez y media en Labastida si ya vas afinando— y dejas que otro conduzca. Y que otro decida. Y que Rioja Alavesa haga el resto.
El Enobus no es un autobús turístico al uso. No hay micrófono chirriante ni guía señalando edificios desde la ventana. Es otra cosa: toda una jornada diseñada para que conozcas el territorio desde dentro, con visitas a bodegas que tienen algo real que contar, degustaciones que saben de verdad y la libertad de callejear por Laguardia o Labastida cuando el programa te lo permite. Tú decides dónde comes. Tú decides cómo lo maridas. El enobus te lleva y te trae. Lo demás es tuyo… Y en mayo hay dos oportunidades de subirse.
16 de mayo: la ruta de Aduna, Las Orcas y Casa Sodupe
La primera salida te lleva a tres paradas que, juntas, forman una especie de retrato completo de lo que es este territorio cuando se esfuerza por mostrarse tal y como es.
Arranca en Bodegas Heredad de Aduna, en Samaniego, con visita y cata incluidas. Aduna es el tipo de bodega que te hace entender por qué la gente deja las ciudades los fines de semana: trabajo honesto, vinos que hablan del lugar donde nacen, y una forma de recibir que no tiene nada de protocolo y sí mucho de hospitalidad genuina.
Después, el Centro de Interpretación Casa Sodupe en Navaridas. Aquí no se viene solo a aprender: se viene a entender. La historia del vino en Rioja Alavesa tiene capas que no se ven en las etiquetas ni en las fichas de cata, y este espacio las pone al alcance de cualquiera sin necesidad de tener un máster en enología.
El remate, en Bodegas Las Orcas (Laguardia), toma la forma de degustación en su wine bar. Las Orcas lleva años siendo uno de esos secretos que los que saben no comparten demasiado, precisamente para que siga siendo un secreto. Copa en mano, con Laguardia medieval como telón de fondo: no hay mucho más que pedir.
30 de mayo: la ruta de Bello Berganzo, Izadi y Villa-Lucía
La segunda fecha dibuja un recorrido diferente, con una personalidad propia que justifica perfectamente repetir si te quedaste con ganas el 16.
La mañana empieza en Bodegas Bello Berganzo (Samaniego), donde la degustación en el wine bar tiene ese punto íntimo de los proyectos familiares que han decidido hacer las cosas despacio y bien. No buscan ser los más grandes. Buscan ser los más precisos. Y se nota en el vaso.
De ahí al corazón de Villabuena de Álava, donde Bodegas Izadi ofrece visita completa y cata. Izadi es una referencia consolidada, de esas que no necesitan presentación pero que cada vez que la conoces en persona confirman por qué se ganaron la reputación que tienen. La arquitectura de la bodega ya merece el viaje.
El cierre, en Villa-Lucía (Laguardia), es puro espectáculo en el mejor sentido: el Centro Temático del Vino más conocido de la comarca convierte el aprendizaje en algo que roza el entretenimiento, sin dejar de lado el rigor. Cuentan el vino como si fuera una historia, porque lo es.
Cincuenta y cuatro euros (por jornada) por ocho horas con transporte, guía, visitas, catas y degustaciones. El Enobus tiene aforo limitado y el único esfuerzo que te pide este plan es decidir a qué fecha subirte. Aunque si nos preguntan, la respuesta correcta es: a las dos.
Más información:
www.visitriojaalavesa.com
https://www.





