La fiesta del Ommegang está reconocida como patrimonio cultural inmaterial por la UNESCO. Desfilan a caballo las banderas de todos los dominios de España en el siglo XVI.

Fotografía: Ommegang
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Los orígenes del Ommegang nos llevan a mediados del siglo XIV. Al principio, se trataba de una procesión en honor de Nuestra Señora del Sablon, organizada por el gran juramento de los alabarderos. Rápidamente, los distintos gremios de la Ciudad se unirán a esta procesión que se convertirá, sobre todo, en un cortejo mundano. La edición de 1549 es uno de los ejemplos más célebres. Ese año, el emperador Carlos V presenta a su hijo y sucesor, el futuro rey Felipe II, a nuestras regiones. Con tal ocasión, cada ciudad se esfuerza en mostrar su mejor cara. Bruselas lo hace organizando un Ommegang más resplandeciente que nunca.
En cada edición, el festival Ommegang pone en diálogo la historia, el patrimonio y la creación contemporánea. En 2026, han rendido homenaje a dos figuras destacadas de la escena cultural belga, unidas por un amor compartido por la narración, la imaginación y Bélgica. A través de las palabras, una de ellas, y del dibujo, la otra,
han ofrecido al público una interpretación vibrante, sensible y decididamente contemporánea de este extraordinario acontecimiento histórico.
Ambas encarnan una identidad belga cálida, creativa y popular, caracterizada por el humor, la modestia y un profundo apego a las tradiciones. A través de sus trayectorias y personalidades, representan con orgullo a Bélgica.
Este miércoles 1 y este viernes 3 de julio, Bruselas ha vuelto a vibrar con el sonido de los tambores, los caballos y las bandas de música. Desde el Sablon hasta la Grand-Place, trajes de época, procesiones y representaciones históricas sumergirán al público en una experiencia espectacular en el corazón de la capital.





