Versión clásica

Ayuntamiento de León y Cabildo de San Isidoro han quedado un año más en tablas en la fiesta de las Cabezadas

Un  año mas se cumplió con la tradición en el atrio de la Real Basílica Colegiata de San Isidoro. Y un año mas Cabildo y Ayuntamiento quedaron en tablas.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

Este domingo  5 de mayo se celebraba la tradicional festividad de las Cabezadas, con dos alteraciones este año en su celebración. La primera ha sido el traslado de fecha, del 28 de abril al domingo 5 de mayo por coincidir con las elecciones generales y la segunda ha sido que se haya celebrado en el atrio de la Basílica de San Isidoro en vez del claustro, ya que este se encuentra en obras.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

Y un año mas la Ciudad de León cumplió con la tradicional ceremonia del “foro u oferta”, popularmente conocida como “Las cabezadas”. Ejerció de síndico municipal el Concejal de Fiestas Pedro Llamas, quien defendió que la ofrenda del cirio de arroba y las dos hachas de cera es un acto voluntario de la Ciudad al Patrón del Reino Leonés.

De la otra parte, el capitular José Luis Olivares es el encargado de defender la postura del Cabildo de San Isidoro insistiendo en que tal ofrenda es una obligación de la Ciudad debido a la intersección del santo San Isidoro para que lloviera sobre León en 1158 y diera fin a la tremenda sequía que asolaba los campos leoneses.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

Todo ello bajo la atenta mirada de las Damas y Caballeros Cofrades de la Imperial Orden de Caballería del Milagroso Pendón de San Isidoro, fundada por el Emperador Alfonso VII de León, que este año acompañaban en el cortejo procesional a la cruz procesional de la localidad leonesa de San Cibrián de Ardón. Esta joya excepcional de la platería del Reino de León, del siglo XVI, fue realizada por la  escuela de orfebrería leonesa de la familia de los Arfe y que  pertenece al Concejo de San Cibrián de Ardón.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

Además como marca la tradición la Corporación Municipal del Ayuntamiento de León, viene a esa ceremonia portando el Pendón Real Leonés, que es llevado por el Concejal de menor edad de la Corporación, bajo mazas y en forma de Ciudad. Este año como ya viene siendo habitual los pendones leoneses son testigos de esta fiesta.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

Tras la discusión dialéctica que año tras año queda en tablas puesto que el Cabildo acepta el presente, pero deja patente su carácter obligatorio. Y por parte del Ayuntamiento el escribano anota que una vez mas el Ayuntamiento acude voluntariamente a cumplir con la ofrenda. Tras esta discusión todos juntos acuden a misa para dar las gracias al Santo y al finalizar los miembros de la Corporación Municipal se despiden del Cabildo dando tres reverencias, las cuales que dan nombre a esta fiesta.

 

La tradición

Según recoge el “Chronicon Mundi” de Lucas de Tuy, en 1158  con motivo de una rogativa a San Isidoro, “la lluvia cayó con abundancia sobre los campos de León y su alfoz”.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

Habiendo una gran sequía, la gente del pueblo solicita ayuda a San Isidoro por medio de una rogativa. Llevaron sus restos en procesión. Al llegar a la localidad del Trobajo del Camino, a dos leguas de la ciudad, la urna que contenía los restos de San Isidoro empezó a pesar, y los mozos que pujaban no podían con ella. La dejaron en el suelo y empezó a llover copiosamente, pero los restos del Santo no se dejaban levantar del suelo.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

Por este motivo y desde aquella fecha, el concejo de la ciudad de León, decidió pagar u ofrecer todos los años un tributo a San Isidoro por mediación de sus representantes. Así lo relata en sus crónicas que se conservan en el Archivo, Lucas de Tuy.

La Infanta Doña Sancha, hermana del Rey Alfonso VII, al enterarse de lo ocurrido, fue a buscar los restos. Ante la imposibilidad de su traslado, se mantuvo orando y guardó ayuno durante tres días junto al arca que contenía los restos del Santo.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

Los restos del Santo habían sido trasladados a León bajo el auspicio de Doña Sancha. La Infanta prometió que nunca más los restos de San Isidoro volverían a salir del templo donde se custodiaban y donde aún hoy permanecen. Después de efectuada esta promesa, aparecieron tres mancebos que pudieron levantar, con milagrosa facilidad, el arca que contenía los restos de San Isidoro para regresarlos de nuevo a la Basílica.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

Esta promesa la hizo el pueblo y el Ayuntamiento de León, y se celebra el domingo más próximo a la festividad de San Isidoro, que tiene lugar el día 26 de abril. En agradecimiento, la ciudad, representada por su Ayuntamiento, acude cada año a la Basílica de San Isidoro para ofrecer un cirio y dos hachas de cera.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

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