Parte del rodaje de esta esperada producción tuvo lugar en el archipiélago maltés
Con motivo del estreno de La Odisea, de Christopher Nolan, el pasado 17 de julio, Malta ha vuelto a situarse en el foco del turismo cinematográfico. Parte del rodaje de esta esperada producción tuvo lugar en el archipiélago maltés, un destino que, gracias a la diversidad de sus paisajes y a su consolidada trayectoria como escenario de producciones internacionales como Gladiator o Troya, se ha convertido en uno de los grandes referentes cinematográficos del Mediterráneo.
El estreno ofrece también la oportunidad de redescubrir Gozo, la isla hermana de Malta, vinculada durante siglos por la tradición local con Ogigia, la legendaria isla que Homero describió en La Odisea como el hogar de la ninfa Calipso. Según el relato, fue allí donde Ulises, tras sobrevivir a un naufragio, permaneció durante siete años bajo el hechizo de la ninfa, quien llegó a ofrecerle la inmortalidad.
El paisaje de Gozo ayuda a comprender por qué generaciones enteras han relacionado la isla con aquel mítico paraíso. Su costa escarpada, sus aguas cristalinas, sus calas recónditas y su laberinto de cuevas evocan los bosques, manantiales y grutas marinas descritos por Homero.
Uno de los enclaves que mejor condensa este paisaje es la cueva de Ta’ Mixta, situada sobre Ramla il-Ħamra, la célebre playa de arena rojiza de Gozo. En el interior de la cueva, además, se han descubierto vestigios del Neolítico, sumando una nueva dimensión histórica a un enclave profundamente marcado por el paisaje y la leyenda.
Más allá de sus cuevas, Gozo cuenta con una espectacular red de grutas marinas, arcos naturales, túneles submarinos y formaciones rocosas que pueden descubrirse en barco, practicando snorkel o buceando. Tierra adentro, los templos megalíticos de Ġgantija, considerados entre las construcciones exentas de piedra más antiguas del mundo, y la Cittadella, que se alza sobre la ciudad de Victoria, permiten recorrer miles de años de historia.
La isla también se descubre a través de los sentidos: en el aroma del tomillo silvestre, sus campos de olivos y viñedos, la miel, los quesos artesanos, el aceite de oliva y los vinos locales. Una identidad estrechamente ligada al territorio que cobra especial protagonismo en 2026, año en el que Gozo ostenta el reconocimiento de Región Europea de la Gastronomía.
Quizá por eso la leyenda de Calipso continúa tan viva. Más allá de si Gozo fue realmente la Ogigia de Homero, la isla conserva la misma capacidad para cautivar a quienes llegan hasta ella y permanecer en su memoria mucho después de haber regresado.





