La «Noche templaria» está declarada de Interés Turístico de Castilla y León. La noche templaria es sin duda el mejor espectáculo del verano leonés.

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld
Como cada año al llegar la primera luna llena del verano, la Ciudad de Ponferrada revive su pasado templario.
Declarada de Interés Turístico Regional, en la Noche Templaría se sella un pacto de eterna amistad entre la Ciudad de Ponferrada y la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, conocidos como Caballeros Templarios, y se hace entrega para su custodia del Arca de la Alianza y del Santo Grial, símbolos hallados por la Orden en las remotas tierras de Oriente y que son depositadas en el castillo de Ponferrada.

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld
Miles de ponferradinos, ataviados con trajes medievales reciben a la comitiva del Temple con el Maestre de la Orden de los Caballeros Templarios Frey Guido de Garda al frente para recorrer las calles de Pons Ferrata.
La Noche Templaria es la recreación de un acontecimiento medieval fantástico. Frey Guido de Garda, Maestre de la Orden de los Caballeros Templarios, ha vuelto a la ciudad del Puente de Hierro para sellar con ella, un año más, un pacto de eterna amistad y entregarle la custodia de los símbolos hallados en la tierra sagrada de Jerusalén: el sagrado Arca de la Alianza y el Santo Grial.

Fotografía: Martínezld
A las 22,00 horas partían desde la Glorieta del Temple hasta la fortaleza, cientos de hombres y mujeres, ataviados con la indumentaria blanca con la tau roja de la Orden del Temple escoltando al Arca de la Alianza y al Santo Grial.

Fotografía: Martínezld
Se dirigen en riguroso silencio hacia el Castillo custodiando estos dos objetos sagrados. Silencio que solo es roto por un magnífico acompasamiento de música a cargo de la Orquesta Sinfónica de Ponferrada que un año mas su actuación fue magistral.

Fotografía: Martínezld
Las luces se apagan. Comienza el espectáculo. Los miles de ponferradinos y visitantes enmudecen para disfrutar durante hora y media de una magnífica puesta en escena.
Abría el cortejo Frey Guido de Garda , este año a pie, sin caballo blanco, acompañado por una comitiva compuesta por cientos de ponferradinos y ponferradinas ataviados con los hábitos de la orden del temple portado, unos lanzas y otros antorchas, pero todos portan la ilusión de verse templarios por unos días.

Fotografía: Martínezld
El cortejo sube la avenida del Castillo en total silencio mientras se oye la voz firme y potente del narrador.
Este año pudimos disfrutar de unos nuevos textos, con alusiones a Fernando II de León, -rey que implanta a los templarios en Ponferrada- y a Alfonso VI de León, monarca que manda levantar un puente de hierro que dio origen a Ponferrada.

Fotografía: Martínezld
Frey Guido de Garda llega a las laderas del Castillo, y se instala en el pequeño altozano de la fachada principal para presenciar la llegada del cortejo que portan en andas las dos grandes reliquias que van a depositar un año más en los subterráneos del Castillo.

Fotografía: Martínezld
Frey León Guido de Garda, superviviente de mil y una batallas en Tierra Santa, Maestre de la Orden de los Caballeros Templarios, vuelve un año más a declamar la fórmula para sellar con la Ciudad un pacto de eterna amistad y entregar a la Ciudad de Ponferrada estos símbolos hallados en la tierra sagrada de Jerusalén para su custodia.

Fotografía: Martínezld
«Yo, Guido de Garda, Maestre de la fortaleza de Ponsferrata, comprometo a todo el pueblo de Ponferrada para que vuelva cada año a renovar este compromiso festivo con su historia y su leyenda hasta que el tiempo llegue a borrar la línea del horizonte.»

Fotografía: Martínezld
Mientras el arca de la alianza y el santo grial enfilan la cuesta de entrada al castillo para su custodia un año mas por los templarios de Ponferrada.
Es un momento mágico, sublime, especial. Es el culmen de la noche templaria mientras los fuegos artificiales iluminan el caluroso cielo ponferradino con la primera luna llena del verano como testigo mudo.
Durante todo el desfile el castillo ha sido un puro espectáculo en sí mismo debido al juego de luces, fuegos y sonidos.
Un magistral espectáculo de luz y sonido, una explosión de color, todo ello perfectamente acompasado, como ya hemos dicho, por la música en directo de la Orquesta Sinfónica de Ponferrada. Es impresionante como suenan en el silencio de la noche. Un regalo para los oídos.
Finalizado el espectáculo los templarios toman el casco viejo de Ponferrada, porque la noche en joven y las ganas de fiesta son muchas y es entonces cuando comienza la otra «noche templaria» de Ponferrada, que sin duda tampoco has de perderte.

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld

Fotografía: Martínezld





