Versión clásica

Urraca I de León, primera Reina y Emperatriz de Europa

Sería denominada por sus coetáneos e historiadores de su momento histórico como “La Temeraria”, definida por la RAE como “aquella que comete una acción peligrosa con valor e imprudencia”.

Fotografía: Martínezld

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El 8 de marzo de 1126 pasaba a mejor vida la primera reina titular de Europa, no consorte, una mujer en la plenitud de la Alta Edad Media, tenía solo 44 años de edad, y era la Reyna-Emperatriz Urraca I de León. Esta fecha debería ser emblema e icono absolutos para todes les muyeres de La Coruña, Lugo, Orense, Pontevedra, Asturias, León, Zamora, Bierzo y Salamanca, por lo que representó, y, que un servidor ha pretendido enaltecer en este mi 5º libro de historia. “Ego Urraka imperator Legionis, Dei nutu totius Yspanie Regina, beate memorie catholici imperatoris domni Adefonsi Constancieque regine filia”.

Ella sucederá a su padre, el Rey-Emperador Alfonso VI el Bravo de León [1040/1041-Rey-Emperador de León entre 1065 y 1072, y entre 1072 y 1109; Rey de Galicia entre 1071 y 1072, y entre 1072 y 1109; Rey de Castilla entre 1072 y 1109-HASTA, Toledo, Reino de León, 1 de julio de 1109], “Imperator Totius Hispaniae”.

Fotografía: Ricardo Álvarez

Venciendo la ansiedad ciclotímica de su regio padre, al morir su hermano Sancho Alfónsez-Adefónsez  (c. 1093-30 de mayo de 1108. Sancius infans, regis filius, quod pater fecit confirmans) en la batalla de Uclés contra los almorávides, e hijo de una princesa toledana mahometana llamada Zaida, esposada como Isabel-Helysabethpor el monarca legionense.  Esta soberana leonesa, de 1’52 de estatura, está enterrada en las benedictinas de Sahagún de Campos: “Una luce prius septembris quum foret idusSancia transivit feria II hora tertia Zayda Regina solens peperit

Sea como sea, la infanta leonesa ya había recibido una educación muy avanzada para su época; del influjo para ello, sobre su padre, se iban a encargar sus tías paternas: las geniales Urraca de Zamora y Elvira de Toro, incluyendo disciplinas humanísticas, con la música académica como manifestación sensible de primer orden, y la caza y la equitación acompañantes.

Su madre será la reina Constanza de Borgoña [8 de mayo de 1046-Reina consorte de León entre 1081 y segundo semestre de 1093], la cual estuvo casada en primeras nupcias con el conde Hugo III Chalon-sur-Saône, del que enviudaría para casarse, a finales del año 1079, con Alfonso VI de León. El matrimonio estará carente de cualquier sentimiento amoroso, y la soberana tendrá que soportar las infidelidades del rey de León. El postparto de su último embarazo conllevará una endometritis puerperal y la incapacidad de tener más hijos. 

Fotografía: Martínezld

Les muyeres son el nudo esencial de cohesión de los grupos familiares, y ellas son las prendas de trueque entre los seres humanos varones. Para romper un enlace marital hay que demostrar la imposibilidad de tener hijos, y de ello siempre se culpa a la mujer del Medioevo. Muliebrem honestatem.

Por consiguiente, Urraca será matrimoniada con el conde Raimundo de Borgoña (Besançon, 1070-“Gobernador-Conde de Galicia al norte del Miño, y de Portugal, entre el Miño y Coimbra”), medrador por antonomasia, quien fallecería en Grajal de Campos el 20 de septiembre de 1107, con 37 años de edad, con mucha probabilidad por causa de un infarto Agudo de Miocardio; ella tenía 26 años.

De este enlace matrimonial nacerían el heredero, Alfonso VII el Emperador de León [Caldas de Reyes, 1 de marzo  de 1105-Rey-Emperador de León, desde 10 de marzo de 1126, hasta, Paraje de La Fresneda/Santa Elena,  21 de agosto de 1157] y la infanta leonesa Sancha Raimúndez (1095/1102-28 de febrero de 1159).

urraca I de león y alfonso I de Aragón

Urraca I de León y Alfonso I el Batallador en una recreación de la batalla de Villangos. Fotografía: Martínezld

Una reina-viuda no interesa, y por ello debe casarse otra vez, ya que la curia regia legionense la presiona. En ese momento el mejor partido para consorte del trono imperial legionense es uno de los varones regios más destacados del momento, aunque su psique y su ciclotimia no están a la altura de su fuerza física y de su poderío militar, se trata del rey Alfonso I el Batallador de Aragón y de Pamplona [c. 1073-Rey de Aragón y de Pamplona entre 1104 y 1134-Rey Emperador de León, Rey de Galicia y Rey de Castilla, entre octubre de 1109 y 8 de marzo de 1126-Poleñino, 7 de septiembre de 1134], que es un neurótico paradigmático. Estudiado recientemente su esqueleto, dentro de la historiografía forense, fue un varón fornido, robusto y musculado, con una dieta de alto consumo de carne, osteoporosis, artrosis y de 1’61-1’62 de estatura. 

Fueron los nobles y los condes de la tierra” quienes presentaron el proyecto del nuevo matrimonio: “Tu non podrás gobernar, nin retener el reino de tu padre e a nosotros regir, si non tomares marido, … al rei de Aragón”. Alfonso I el Batallador de León, de Aragón y de Pamplona llevaba 36 años soltero, y su idiosincrasia se acercaba a la de los monjes-caballeros de las órdenes militares. Su axioma de vida era: “un verdadero soldado debe vivir con hombres y no con mujeres”. La definición de la reina Urraca de León sobre su matrimonio fue el de: “maldito y descomulgado ayuntamiento, … causa de todos los males de las Españas”.

Urraca I de León

Urraca I de León. Tumbo A de la Catedra de Santiago de Compostela. Fotografía: Wikipedia

El matrimonio vivirá separado y enfrentado personal y bélicamente. El canónigo-cronista compostelano Giraldo de Beauvais define los supuestos vicios femeninos:la perversidad, la tergiversación, el perjurio y la fidelidad inestable.La reina de León nunca pudo aceptar la fórmula de trato debido hacia el Batallador de “señor y esposo mío”. El matrimonio sería declarado nulo a causa de la consanguinidad de los contrayentes.

La reina define al Batallador: “…como si se avergonzara de los hombres sabios y nobles, haciéndose compañero de viles sinvergüenzas…O, me casé contra mi voluntad con el sanguinario y cruel tirano aragonés, uniéndome infelizmente a él en nefando y execrable matrimonio”.

El rey Alfonso el Batallador era muy extraño, violento y claramente misógino o ginecofóbico: “…me deshonraba continuamente con torpes palabras, sino que toda persona noble ha de lamentar que muchas veces mi rostro haya sido manchado con sus sucias manos y que yo haya sido golpeada con su pie”. Inclusive la reina lo acusa de intentar asesinar al infante-niño Alfonso Raimúndez, futuro rey Alfonso VII el Emperador de León. El 13 de junio de 1110 la ruptura es inevitable. Está convencida de que ya no necesita a su esposo para nada.

La reina de León no aceptará imposiciones y será la ganadora, plantando cara a todos, incluyendo a su propio hijo, el futuro Alfonso VII el Emperador de León, y al atrabiliario arzobispo Diego Gelmírez de Compostela (Catoira, c. 1068/1069-Arzobispo de Santiago de Compostela-fallecería en Compostela, c. 1140/1149).

La Reina Urraca y su hijo el futuro Emperador Alfonso VII en la recreación de la batalla de Villadangos. Fotografía: Martínezld

Hasta tal punto es así la cuestión femenina que, en su diplomatura, la reina realiza siempre una distinción de género. Verbigracia, el hecho ya se produciría en el fuero de Compostela, del año 1105, otorgado tanto a varones como a mujeres: “cunctis habitatoribus uiris ac feminis”. Honró enormemente la muerte de su padre, y durante ocho días “ni de día ni de noche faltó lloro”.

Tras anular su matrimonio con el Batallador, mantendrá unas relaciones amorosas plenas y satisfactorias, en primer lugar con el conde Gómez González Salvadórez de Candespina (c.1067-26 de octubre de 1110) antiguo alférez (de 1092 a 1099) de Alfonso VI; ella ya estaba manteniendo relaciones amorosas con este magnate, aunque su padre en su lecho de muerte exigió los esponsales de su hija con el Batallador.

Jerónimo de Zurita describe la batalla de Fresno de Candespina: “Comenzándose a herir de ambas partes la batalla, desamparó luego el conde don Pedro González (de Lara) el estandarte real, y salió huyendo del campo y el conde don Gómez con los castellanos (magnates poseedores de castillos) de su batalla estuvo firme en ella, pero fueron a la postre desbaratados y vencidos y quedó el conde Gómez vencido y muerto en el campo”.

Urraca I de León

Museo del Prado

Entonces su amor será compartido con el conde Pedro González de Lara (¿?-Uenerabilis comes dominus Petrus de Lara. Bayona, 16 de octubre de 1130) con el que tiene dos hijos documentados: Elvira Pérez de Lara (c. 1111-c. 1174. Gelvira domini Petri et reginae domne Urraccae filia pro anima viri domino Garcia comitis domini Petri filius et dominae Maioris. Se casó con García Pérez de Traba, y tras enviudar, según eran los deseos de su hermanastro Alfonso VII el Emperador, lo haría, c. 1128, con Beltrán de Risnel) y Fernando Pérez Furtado (c. 1114- 1156. Ferdinandus Furtado, frater Imperatoris), llamado así porque se le privó-hurtó su herencia por ser bastardo.

Definido el conde de Lara, de forma inaceptable e inexplicable, por el cronista mayor del Reino de Aragón, Jerónimo Zurita y Castro (1512-1580), de la siguiente forma: “…nunca perdonó a su mismo honor ni hizo diferencia de los maridos a los adúlteros, pensó en casar con ella, y poníase muy delante en los negocios de todo el reino, presumiendo de mandar y vedar como absoluto señor. Pero ella no se sabía sujetar ni a su afición ni a la ajena”. Sería encerrado en el castillo de Mansilla en el año 1119, por el ex-mayordomo regio Guter Fernández, y liberado el 18 de julio.

Según B. F. Reilly (The Kingdom of León-Castilla under Queen Urraca, 1982), Urraca de León utilizó estas relaciones extramaritales no solo con fines amorosos y sexuales, sino como la fórmula ideal para atraerse a magnates poderosos a su bando, sin tener que someterse a nuevos matrimonios bajo la autoridad de un esposo.

Monasterio de Sahagún Fotografía: Martínezld

La reina-emperatriz-emperadorade León, Urraca I Adefónsez [León, 24 de junio de 1081-Reina Emperatriz de León entre 1109 y, Saldaña, Reino de León, 8 de marzo de 1126] pasaba las primaveras y los veranos recorriendo toda la Corona de León, con su corte itinerante, aunque en otoño e invierno solía permanecer en León o en Sahagún de Campos; solía ir menos a Toledo y a Asturias (“O emprendiendo el camino por los ásperos y pedregosos montes de Asturias”.).

Siempre consiguió someter a los obispos a su autoridad; Ávila, Zamora, Segovia y Sigüenza fueron sus nuevos obispados, mientras que Compostela pasaba a la categoría de arzobispado. En el año 1114 se anularon las descomulgadas bodas, en el concilio de Palencia.

Otro de sus más recalcitrantes enemigos es su hermanastra, la condesa leonesa Teresa de Portugal, que pretende separar este territorio del resto de la Corona de León; detrás de todo ello está la ambición desmedida del conde portucalense Enrique de Lorena, y de ello se va a aprovechar el Vaticano; cuyos papas siempre apoyarán a Castilla, más dócil y menos reivindicativa, que al singularísimo Reyno de León, muy vinculado al mozarabismo. Será la madre del primer rey independiente, aunque vinculado vasalláticamente al Reyno de León y a su rey Alfonso VII el Emperador, llamado Alfonso I Henríquez. “La tía del rey Alfonso VII traspasaba los límites de la justicia y no se dignaba prestar ningún servicio por el reino que en nombre de aquél debía tener”.

El atrabiliario y maquiavélico arzobispo Diego Gelmírez apoyado en el conde Pedro Froilaz de Traba harán la vida imposible a la reina de León. El conde de Traba tendrá encomendada la educación del futuro Emperador de León; el atrevido conde Froilaz llegará a firmar como Principis Gallecie, en una donación realizada al monasterio de Caaveiro, en el año 1108.

Fotografía: Miguel Ángel Herreros

La reina fallecerá, y estará sub altare Dei,en la villa de Saldaña, perteneciente al Reyno de Lleón-León, por causa de un sobreparto o infección puerperal o endometritis puerperal muy dolorosa, con fiebre, ascitis y exudados purulentos; todo ello causado por la carencia de asepsia en los partos de la época, y será enterrada en el Panteón de Reyes de San Isidoro de León, la denominada como “Capilla Sixtina del ArteRománico”.

En la Primera Crónica Anónima de Sahagún se escribe: “La reina Urraca de León, empero, ansí como hera de alta nobleça e de sangre real e de gran fermosura, ansí aún era de gran prudencia e graciosa fabla e eloquençia”. La imagen del Tumbo-A de la catedral de Santiago de Compostela representa a una muyer joven y muy guapa.

Jose María Manuel García-Osuna Rodriguez

El autor de este artículo: Jose María Manuel García-Osuna Rodríuez

Será el escribano-canónigo de la Historia Compostelana, Giraldo de Beauvais, texto realizado por encargo y a las expensas del arzobispo Gelmírez, donde se define a Urraca, maliciosamente, que gobernó: “tiránica y mujerilmente”. El texto del copista-canónigo de la Crónica Compostelana, Geraldo de Beauvais sigue impertérrito: “¡Oh maldad! Nada respeta- dice de ella-de nada se avergüenza, tiene una mente de criminal víbora cargada de pestífero veneno, y no rehúye nada abominable”. Probablemente, detrás de la opinión, de este malévolo clérigo-culto se hallaría la del maquiavélico arzobispo Diego GelmírezPero era todo lo contrario: muy inteligente, arriesgada, con una personalidad afirmada y una gran eficacia política; en lo físico la definen, las crónicas contemporáneas, como muy hermosa. Timeo Danaos et dona ferentis! 

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